El precio promedio pagado al productor cerró diciembre en $476,60 por litro, con una mejora mensual del 0,2%, aunque sigue corriendo por detrás de la inflación y muestra fuertes diferencias entre las principales cuencas lecheras del país.
El inicio de 2026 encuentra al sector lechero con una leve mejora en los precios de referencia, pero con un escenario todavía ajustado para la rentabilidad de los tambos. Según el último informe del Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (SIGLeA), el valor promedio nacional pagado al productor durante diciembre fue de $476,60 por litro, equivalente a $6.758,96 por kilogramo de Sólidos Útiles (SU).
El relevamiento elaborado por el INTA Rafaela mostró que el precio registró una suba mensual del 0,2% respecto de noviembre y un incremento interanual del 8%. Sin embargo, esta evolución se mantiene por debajo de la inflación general, lo que continúa presionando los márgenes del productor.
Medido en dólares, el precio promedio se ubicó en torno a los US$ 0,32 por litro, tomando como referencia el tipo de cambio vendedor del Banco Nación. Si bien el valor refleja cierta estabilidad, se encuentra en niveles bajos en comparación con el promedio de los últimos cinco años.

Otro aspecto destacado del informe es la incidencia de la calidad composicional de la leche. La grasa y la proteína explicaron el 57,6% del valor final liquidado, lo que confirma que la eficiencia productiva y el manejo del rodeo siguen siendo determinantes para mejorar el ingreso del tambo.
El tablero de precios también dejó en evidencia una marcada disparidad regional. Buenos Aires y Entre Ríos lideraron los valores más altos, superando los $490 por litro en algunas cuencas, mientras que Córdoba y San Luis se ubicaron en la franja inferior, con promedios que oscilaron entre los $460 y $465.
Desde el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina advirtieron que, pese a la firmeza de la producción registrada en el último trimestre, la situación de los costos sigue siendo un factor crítico. En particular, las relaciones leche/maíz y leche/soja continúan siendo desfavorables, lo que dificulta la planificación productiva y financiera de los tambos para la campaña 2026.
En este contexto, el sector busca una recomposición más firme de los precios que permita sostener la rentabilidad frente al aumento de los insumos, mantener el nivel de inversión y asegurar la continuidad de la producción lechera en las distintas regiones del país.
