El complejo agroindustrial argentino volvió a ser el gran sostén de la economía en 2025. Con exportaciones por USD 50.549 millones y un crecimiento interanual del 9,3%, el sector consolidó su rol como principal generador de divisas, impulsado por la soja, las carnes y el trigo, pese al retroceso del maíz.
El agro argentino cerró 2025 con un balance altamente positivo en materia de comercio exterior. Según el informe conjunto de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y el Consejo Agroindustrial Argentino, las exportaciones agroindustriales alcanzaron los USD 50.549 millones, lo que implica un incremento interanual del 9,3% frente a 2024, muy cerca del 10% que el sector tenía como objetivo.
Este desempeño ratifica al complejo agroindustrial como uno de los pilares centrales de la economía nacional, no solo por su capacidad de generar divisas genuinas, sino también por su aporte al equilibrio de la balanza comercial y al financiamiento de importaciones estratégicas para el funcionamiento de la actividad productiva.

El crecimiento estuvo explicado principalmente por el fuerte desempeño de los complejos sojero, cárnico y triguero, que lograron compensar la caída registrada en otros rubros relevantes como el maíz y la cebada.
La soja volvió a ubicarse como el principal motor de ingresos de dólares para el país, concentrando una porción significativa del total exportado. A pesar de un contexto internacional con precios más ajustados, el complejo sojero mantuvo su liderazgo dentro de la canasta exportadora argentina.
En el caso del maíz, si bien se mantuvo como el segundo complejo en importancia con exportaciones por USD 6.526 millones, que representaron el 12,9% del total, cerró el año con una caída interanual del 8%. Esta baja estuvo explicada tanto por menores volúmenes exportados como por un escenario de precios menos favorable en los mercados internacionales.
Uno de los datos más destacados del año fue el fuerte crecimiento del complejo carne y cuero vacuno. Con exportaciones por USD 4.272 millones, registró una suba interanual del 27%, consolidándose como uno de los rubros de mayor expansión relativa y reafirmando el posicionamiento de la carne argentina en los mercados externos.
El trigo también tuvo un desempeño sobresaliente. Las exportaciones alcanzaron los USD 3.470 millones, lo que representó un crecimiento interanual del 34%. Este avance estuvo impulsado fundamentalmente por mayores volúmenes embarcados, que lograron compensar la caída en el precio promedio por tonelada.
Entre los complejos con mayor dinamismo relativo se destacaron el girasol, con un crecimiento interanual del 50%, las legumbres con una suba del 37% y el propio trigo, configurando un escenario de mayor diversificación dentro de la oferta exportable.
El cierre de año mostró además una dinámica sostenida. En diciembre, las exportaciones agroindustriales alcanzaron los USD 4.062 millones, unos USD 492 millones más que en el mismo mes de 2024, confirmando la fortaleza del sector incluso en el último tramo del calendario.
El resultado final de 2025 vuelve a poner en evidencia la estrecha relación entre el desempeño del agroindustrial y la estabilidad macroeconómica del país. La capacidad de insertar productos con valor agregado en los mercados globales sigue siendo uno de los principales activos estratégicos de la Argentina.
De cara a 2026, el desempeño exportador estará condicionado por variables clave como la evolución de los precios internacionales, la competitividad cambiaria y las condiciones productivas internas. En ese contexto, el sector agroindustrial seguirá siendo protagonista en la generación de divisas y en la sustentabilidad económica del país.
