Bioetanol: Argentina ahorró más de USD 600 millones en 2025 y reclaman una nueva ley para potenciar inversiones

El uso de bioetanol en los cortes obligatorios de naftas permitió a la Argentina ahorrar USD 619 millones en 2025 al evitar importaciones de combustibles fósiles. El dato surge del Anuario 2025 de Bioetanol Argentina y vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de modernizar la Ley de Biocombustibles para ampliar la producción, las inversiones y el impacto positivo en la balanza comercial.

El bioetanol volvió a demostrar en 2025 su valor estratégico para la economía argentina. Según datos difundidos por el Centro Azucarero Argentino y la Cámara de Bioetanol de Maíz en el Anuario 2025 de Bioetanol Argentina, el país logró un ahorro de USD 619 millones en divisas gracias al uso de este biocombustible en los cortes obligatorios de naftas, al evitar importaciones equivalentes a los metros cúbicos destinados al consumo interno.

Con este resultado, el beneficio acumulado en los últimos ocho años alcanza los USD 5.051,8 millones, consolidando al bioetanol como una de las herramientas más efectivas para reducir la salida de dólares, fortalecer la balanza comercial y promover el agregado de valor en origen.

Desde las entidades remarcaron que, pese a este impacto positivo, 2025 fue un año en el que Argentina perdió la oportunidad de modernizar la legislación sobre biocombustibles. La falta de una nueva ley impidió generar mayores inversiones en un mercado competitivo y con fuerte potencial de crecimiento, tanto para la producción de etanol a base de caña de azúcar como de maíz.

Actualmente, el país mantiene un corte obligatorio del 12% de bioetanol en naftas (E12), muy por debajo de los niveles que exhiben países vecinos. Paraguay utiliza mezclas del 30%, Bolivia del 25% y Brasil alcanza valores cercanos al 50%. Según el sector, este contraste muestra el amplio margen de crecimiento que tiene Argentina.

De acuerdo con estimaciones propias basadas en información oficial, si en 2025 el corte se hubiera elevado del 12% al 15% (E15), el país podría haber evitado importaciones de naftas por unos USD 410 millones adicionales. Una decisión de ese tipo habría tenido un impacto directo en las reservas del Banco Central y en la reducción del déficit energético.

A pesar de operar con un marco regulatorio considerado “agotado”, la industria logró sostener en 2025 una producción cercana a los 1,3 millones de metros cúbicos anuales, suficiente para abastecer sin inconvenientes la mezcla vigente, estimada en 1,2 millones de m3.

Otro dato relevante es el ahorro que el bioetanol genera en la refinación de combustibles. Gracias a su alto octanaje, las petroleras evitaron costos adicionales en 2025. Compraron bioetanol por USD 755,5 millones, cuando hubieran debido gastar USD 1.236,6 millones si utilizaban tolueno como fuente octánica, o USD 535,8 millones más si optaban por MTBE.

En términos de precios, el valor promedio del bioetanol en el mercado interno fue de USD 0,63 por litro, una baja de USD 0,02 respecto de 2024. El bioetanol de maíz promedió USD 0,60 por litro y el de caña de azúcar USD 0,66, ambos con descensos interanuales.

Las exportaciones también mostraron un desempeño destacado: crecieron un 55% respecto de 2024 y alcanzaron las 130.000 toneladas anuales, el mayor registro desde que se estableció el uso obligatorio de alcohol en naftas en 2006, mediante la Ley 26.093.

Desde el Centro Azucarero y la Cámara de Bioetanol de Maíz manifestaron su expectativa de que en 2026 se avance en una nueva Ley de Biocombustibles que permita recuperar el terreno perdido, ampliar el corte obligatorio, atraer inversiones y consolidar un esquema que combine desarrollo federal, sustentabilidad ambiental y ahorro de divisas, sin afectar los intereses del sector petrolero.