Suplementación estratégica: clave para mejorar la producción caprina en zonas áridas

Ensayos del INTA junto a productores caprinos de La Rioja muestran que suplementar a las cabras en el último tercio de gestación y durante la lactancia permite obtener cabritos más pesados, mejorar la calidad de la leche y reducir pérdidas en pariciones invernales.

La suplementación estratégica se consolida como una herramienta fundamental para fortalecer los sistemas caprinos en zonas áridas. Ensayos realizados por el INTA La Rioja junto con productores demostraron que la incorporación de dietas balanceadas en momentos clave del ciclo productivo mejora notablemente los resultados, especialmente durante las pariciones invernales, cuando el monte natural no ofrece forraje suficiente.

En la provincia de La Rioja, las cabras presentan dos períodos naturales de parición. El primero ocurre entre fines de la primavera y comienzos del verano, con partos mayormente uníparos y buena disponibilidad de vegetación en crecimiento. El segundo se da entre fines del otoño y mediados del invierno, con mayor proporción de partos múltiples y un contexto forrajero mucho más restrictivo.

Esta última situación genera importantes dificultades productivas y pérdidas económicas para el sector. Frente a este escenario, los equipos técnicos del INTA trabajan en la implementación de esquemas de suplementación durante el último tercio de gestación y el período de lactancia.

Según explicó Rebeca Méndez, extensionista del INTA La Rioja, “al suplementar se logra el nacimiento de cabritos con mayor peso y una mejor producción de leche en las cabras, lo que permite obtener animales con calidad comercial en un plazo promedio de entre 35 y 45 días durante el invierno”.

Alternativas de suplementación

El equipo de investigación del INTA propone distintas opciones de suplementación que permiten asegurar un adecuado crecimiento de los cabritos sin provocar una caída significativa en la condición corporal de las madres.

Entre las alternativas se destacan el uso de balanceados comerciales para engorde de rumiantes, en cantidades de entre 500 y 700 gramos por animal, y combinaciones energéticas y proteicas como:

  • Maíz (150 a 250 gramos por animal), como fuente de energía.
  • Aportes proteicos (unos 500 gramos por animal) a partir de zampa, verdeos de invierno, silo de maíz o sorgo, pellet de alfalfa, fardo de alfalfa o algarroba.

Además, se pueden incorporar uno o dos kilos de pencas, que aportan vitaminas, minerales y agua, fundamentales en ambientes áridos.

Recomendaciones de manejo

Desde el INTA remarcan que la suplementación debe ir acompañada de buenas prácticas de manejo. En primer lugar, se recomienda separar los animales a suplementar y, si existen diferencias marcadas de tamaño o edad, conformar subgrupos para asegurar un consumo parejo.

El suplemento debe suministrarse siempre en comederos, para evitar pérdidas o contaminación. También es clave realizar un período de adaptación: durante la primera semana se aconseja ofrecer solo una cuarta parte de la ración y aumentar gradualmente la cantidad durante las siguientes dos o tres semanas.

La observación del rodeo es fundamental. Ante la aparición de diarreas, se debe restringir la ración y asegurar siempre disponibilidad de agua, ya que algunos suplementos incrementan el consumo de líquido. Además, al suplementar, los animales deben mantener el mismo tiempo de pastoreo que aquellos que no reciben suplemento.

Actualmente, los equipos técnicos del INTA desarrollan experiencias de suplementación estratégica en campos de productores de la zona de Chamical con maíz y pellet de alfalfa, en El Portezuelo con zampa y maíz, y en San Martín, donde se iniciaron pruebas con silo de sorgo combinado con maíz.