La soja cerró la siembra, pero crece la alerta por el deterioro del estado del cultivo

Con la implantación finalizada en todo el país, la campaña de soja entra en una etapa clave marcada por la falta de agua. Cae la condición del cultivo y más del 40% de los lotes de primera define rindes bajo estrés hídrico, mientras las lluvias aparecen como la última esperanza para sostener el potencial productivo.

La siembra de soja llegó a su fin a nivel nacional luego de completarse los últimos lotes en el norte del área agrícola. Sin embargo, el cierre de la implantación deja un balance que enciende señales de advertencia: el estado general del cultivo continúa deteriorándose y las condiciones hídricas siguen siendo el principal factor de riesgo para la campaña.

De acuerdo con los relevamientos más recientes, la proporción de soja en condición Normal a Buena registró una caída de 8,6 puntos porcentuales, mientras que la condición hídrica Adecuada/Óptima retrocedió 5,6 puntos respecto de mediciones previas. El ajuste refleja el impacto directo de las altas temperaturas y la escasez de lluvias acumuladas durante semanas clave.

Definición de rindes bajo estrés hídrico

En este contexto, más del 40% de la soja de primera transita actualmente el período crítico de definición de rendimiento en el centro del área agrícola, enfrentando limitantes de humedad que condicionan el desarrollo del cultivo. Las zonas más comprometidas se ubican en el Centro–Este de Entre Ríos, el sur de Córdoba y, en menor medida, ambos núcleos productivos.

En contraste, los lotes implantados en el norte de La Pampa y el oeste de Buenos Aires muestran una evolución más favorable, sostenidos por perfiles con mejor disponibilidad de agua, lo que permite conservar expectativas productivas más estables.

Soja de segunda: señales de daño temprano

La situación se vuelve más delicada en la soja de segunda. Actualmente, el 16% de estos lotes ya ingresó en etapas reproductivas bajo condiciones de déficit hídrico, lo que derivó en abortos florales y, en los casos más severos, pérdidas de plantas, comprometiendo el número final de vainas.

La lluvia, clave para sostener el potencial

Las precipitaciones registradas en las últimas horas generan expectativas positivas, aunque todavía insuficientes. El mercado y los productores siguen de cerca la evolución del pronóstico, ya que la continuidad de las lluvias será determinante para recargar perfiles, atravesar el período crítico sin mayores restricciones y evitar nuevas pérdidas de rendimiento.

Con la siembra concluida, la campaña de soja entra ahora en su tramo más decisivo, donde cada milímetro de agua puede marcar la diferencia entre sostener el potencial productivo o confirmar un ajuste en las proyecciones.