La ganadería argentina muestra señales de recomposición y cambios estructurales en su esquema productivo. En 2025, el 33% de los animales faenados provino directamente de feedlots y, al sumar intervenciones parciales en corral, el 37% del total pasó por sistemas de engorde intensivo, un nivel claramente superior al registrado seis años atrás.
Durante 2025, el 33% de los animales faenados tuvo origen directo en feedlots, mientras que al menos otro 5% recibió algún tipo de terminación o intervención previa en corral antes de llegar a faena. En conjunto, cerca del 37% del total de la faena nacional pasó por sistemas de engorde a corral, frente al 33% observado seis años atrás.
Si bien no se trata de un indicador definitivo, los datos muestran una mayor articulación entre los sistemas pastoriles, las recrías y los corrales de engorde, descartando la hipótesis de una retracción de los feedlots frente a la recuperación de la ganadería a campo.
Más terneros recriados y menos ingreso directo al corral
Según el Lote de Noticias del 3 de febrero elaborado por Rosgan, en 2025 más del 76% de los terneros y terneras salió de los campos de cría con destino a establecimientos no registrados como feedlots, de acuerdo con las estadísticas de traslado publicadas por SENASA.
Este comportamiento refleja una recuperación sostenida de las recrías y los sistemas de invernada, que ganan peso dentro del esquema productivo antes de la etapa final de terminación.

Aumento sostenido de animales de feedlot en la faena
Uno de los datos más relevantes es el crecimiento continuo de la participación de animales provenientes de feedlots dentro de la faena total. Lejos de reducir su actividad, los corrales muestran una mayor integración con los sistemas de recría y engorde a campo, mejorando la eficiencia y la rotación de la capacidad instalada.
En cuanto a la composición por sexo, no se observan cambios significativos en los últimos seis años. Los machos representan entre el 55% y el 57% de los ingresos a feedlot, mientras que las hembras oscilan entre el 43% y el 45%. En 2020 se registró un pico en el ingreso de hembras, asociado a la sequía y la restricción forrajera, tendencia que se normalizó en 2025.
Animales jóvenes y ciclos más eficientes
Al analizar los ingresos de machos, surge un cambio clave: disminuye la proporción de terneros livianos que ingresan directamente al feedlot y aumenta la participación de animales previamente recriados.
Entre 2020 y 2025, los novillitos y toritos pasaron del 20% al 23% de los ingresos a corral, mientras que los novillos incrementaron su participación del 6% al 8%. Este esquema reduce los días de encierre, mejora la eficiencia del engorde y explica la creciente presencia de machos provenientes de feedlots en la faena.
En el período 2020–2025, la participación de hembras en la faena subió del 31% al 35%, mientras que la de machos creció con mayor fuerza, pasando del 32% al 40% del total faenado.
Menor salida de terneros y señales de cambio estructural
Los datos de enero de 2026 aportan un elemento adicional: menos de 350.000 terneros y terneras salieron de los campos de cría, un 43% menos que en igual mes del año anterior. Si bien parte de esta caída podría atribuirse a la implementación del nuevo régimen de caravana electrónica, se espera que ese efecto sea transitorio.
De mantenerse estos niveles de oferta, el sistema ganadero podría estar frente a uno de los cambios más disruptivos de los últimos años, con impactos positivos en la eficiencia productiva, la industria frigorífica y toda la cadena de ganados y carnes.
