Las precipitaciones registradas entre el 4 y 10 de febrero en el centro norte de Santa Fe llegaron en un momento clave para la soja temprana, mejorando las expectativas productivas en plena etapa de llenado de grano. El informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe confirma además buenos resultados en maíz temprano y girasol, aunque con distribución irregular de lluvias y señales de estrés hídrico en algodón y sorgo.
Las lluvias registradas durante la semana comprendida entre el 4 y el 10 de febrero de 2026 en el centro norte santafesino tuvieron una distribución geográfica irregular, pero resultaron muy oportunas para los cultivos gruesos, especialmente para la soja temprana, que atraviesa su etapa crítica de definición de rendimiento.

De acuerdo al informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), difundido por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, los mayores milimetrajes se concentraron en el centro y sur del área relevada. Las precipitaciones no interrumpieron significativamente el ritmo de las actividades agrícolas, que incluyeron aplicaciones de fitosanitarios, cosecha de girasol y maíz temprano, picado y embolsado para autoconsumo, así como la siembra de maíz tardío y algodón.
Soja temprana: alivio en plena definición
La soja temprana alcanzó una superficie implantada de 1.070.000 hectáreas, un 3 % más que en la campaña 2024/25. El cultivo mostró buena germinación y desarrollo vegetativo, pero las lluvias recientes marcaron un punto de inflexión al coincidir con la etapa de llenado de semilla.
El aporte hídrico mejoró la condición de los lotes, especialmente en las zonas de mayor superficie sembrada, generando nuevas expectativas productivas tras semanas de preocupación por déficit hídrico y altas temperaturas.
Maíz temprano: rindes consolidados
El maíz temprano registró una expansión interanual del 20 %, alcanzando 95.000 hectáreas. El 98 % de los lotes se encuentra en estado bueno, muy bueno o excelente.
La cosecha avanzó con rindes que oscilaron entre 50 y 54 qq/ha como mínimos, y máximos de 100 a 115 qq/ha, con picos puntuales de hasta 128 qq/ha. En paralelo, el picado y embolsado para autoconsumo mostró resultados de entre 12 y 16 metros bolsa por hectárea, con máximos de 18 m/bolsa/ha en zonas lecheras y feedlots.
Girasol: buenos resultados pese a interrupciones
El girasol alcanzó 160.000 hectáreas sembradas, un 18 % más que el ciclo anterior. El 90 % del área presenta estado bueno a excelente.
La cosecha avanzó a buen ritmo, aunque fue interrumpida por las lluvias. Los rendimientos consolidados se ubicaron entre 20 y 24 qq/ha como mínimos y 28 a 30 qq/ha como máximos, con lotes destacados que alcanzaron entre 38 y 40 qq/ha.
Algodón y sorgo: señales de alerta
El algodón sufrió una reducción del 22 al 24 % en superficie respecto al año anterior, condicionado por factores climáticos y cambios en la rentabilidad comparativa con otros cultivos. En zonas algodoneras se detectaron los primeros síntomas de déficit hídrico en lotes en floración.
El sorgo granífero también registró una caída del 10 % en superficie, afectado por los magros resultados obtenidos en campañas previas bajo condiciones de sequía.
Soja y maíz tardíos: evolución condicionada
La soja tardía se implantó sobre 595.000 hectáreas, prácticamente sin cambios respecto al ciclo anterior. Hasta el momento muestra buen desarrollo, aunque en suelos de menor aptitud se observó estrés hídrico y térmico, que podría revertirse tras las recientes lluvias.
El maíz tardío, con una intención de siembra de 90.000 hectáreas (+22 % interanual), alcanzó un avance del 96 %, condicionado por las características ambientales del período.
Agua útil y dinámica ambiental
En el área total relevada —que comprende departamentos como Nueve de Julio, Vera, General Obligado, San Cristóbal, San Justo, Castellanos y Las Colonias, entre otros— se detectaron sectores puntuales con disminución de agua útil en los perfiles de suelo.
No obstante, el informe destacó una muy buena infiltración de las precipitaciones registradas, lo que permitió recomponer parcialmente los perfiles hídricos. La dinámica ambiental y las particularidades locales seguirán determinando el resultado final de la campaña gruesa 2025/26.
