Ensayos de larga duración realizados por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en General Villegas demostraron que el uso planificado de estiércol proveniente de feedlots mejora la fertilidad del suelo y puede elevar hasta un 26% los rindes de maíz y soja, además de aportar beneficios ambientales.
Un trabajo de investigación realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) reveló que la aplicación planificada de estiércol proveniente de feedlots puede convertirse en una herramienta agronómica clave para mejorar la productividad agrícola y la calidad del suelo.
Los ensayos de larga duración se desarrollaron en la estación experimental del organismo en General Villegas, provincia de Buenos Aires, y mostraron que esta práctica puede incrementar hasta un 26% los rendimientos de cultivos como maíz y soja.
El estudio forma parte de una línea de investigación iniciada en 2016 con el objetivo de transformar un residuo de la producción ganadera en un insumo agrícola de valor.
Durante los ensayos se realizaron aplicaciones bienales de aproximadamente 20 toneladas de estiércol por hectárea, lo que permitió evaluar los efectos acumulativos de este manejo sobre el sistema suelo-cultivo.
Entre los principales resultados, los técnicos detectaron mejoras significativas en la fertilidad del suelo. En particular, se observó una mayor disponibilidad de fósforo en profundidad, incrementos en el pH y aumentos en el contenido de materia orgánica en los primeros centímetros del perfil.
Estas mejoras en las propiedades del suelo se reflejaron directamente en la productividad agrícola. Según los investigadores, los cultivos de maíz y soja registraron un incremento promedio en el rendimiento de grano, con aumentos que en algunos casos alcanzaron el 26%.
Además del impacto productivo, los especialistas destacan los beneficios ambientales de esta práctica. El uso agronómico del estiércol se inscribe dentro de un enfoque de economía circular, ya que permite reciclar nutrientes generados por la actividad ganadera y reducir la dependencia de fertilizantes minerales.
Este manejo también contribuye a mejorar la sustentabilidad de los sistemas productivos y a disminuir la huella ambiental de la agricultura.
No obstante, los técnicos del INTA advierten que la utilización del estiércol debe realizarse bajo criterios agronómicos adecuados. El monitoreo periódico del suelo y el ajuste de las dosis aplicadas resultan fundamentales para evitar posibles problemas.

Entre los riesgos potenciales mencionan la acumulación de sales o sodio en el suelo, factores que podrían transformarse en limitantes productivos si no se manejan correctamente dentro del sistema agrícola.
