Alarma en el biodiésel argentino: una decisión de la Unión Europea podría cerrar su principal mercado

La Comisión Europea analiza clasificar a la soja como cultivo de “alto riesgo ambiental”, lo que bloquearía las importaciones de biodiésel elaborado con esta materia prima hacia 2030. Argentina, principal proveedor del bloque, quedaría prácticamente sin su único destino exportador.

La industria del biodiésel argentino enfrenta un escenario de alta incertidumbre. La Comisión Europea puso en discusión un nuevo reglamento que revisa los criterios ambientales aplicados a las materias primas utilizadas para producir biocombustibles.

El punto más sensible del borrador es la inclusión de la soja dentro de los cultivos con “alto riesgo de cambio indirecto en el uso del suelo” (iLUC). Si esta clasificación se confirma, a partir de 2030 la Unión Europea dejaría de importar biodiésel elaborado a partir de este grano.

Para Argentina, la medida tendría un impacto directo: el bloque europeo representa prácticamente el único mercado externo para el biodiésel nacional.

Críticas a los criterios ambientales adoptados

Desde el sector productivo cuestionan la base científica de los criterios utilizados por Bruselas. Uno de los puntos señalados es que el análisis toma como referencia la expansión global del cultivo de soja, aunque Argentina no ha aumentado su superficie sembrada en los últimos años.

Además, especialistas destacan que el sistema productivo argentino presenta características que fortalecen su perfil ambiental. Entre ellas se destacan:

  • Amplia adopción de siembra directa, utilizada en alrededor del 94% del área sojera.
  • Alta proporción de rotación de cultivos, práctica clave para la sustentabilidad de los suelos.

Según el sector, estos factores no fueron considerados con suficiente peso en el análisis europeo.

Exportaciones en retroceso

La posible restricción llega en un momento complejo para la industria. En 2025 las exportaciones de biodiésel argentino cerraron en el nivel más bajo desde que nació el sector, reflejando el deterioro progresivo del acceso a mercados internacionales.

Históricamente, la actividad estuvo orientada hacia el comercio exterior. Entre 2008 y 2022, cerca del 65% de la producción se exportaba. Sin embargo, la pérdida de mercados redujo drásticamente esa proporción:

  • 33% del biodiésel producido se exportó en 2023 y 2024.
  • En 2025 la cifra cayó al 28%, el menor registro histórico.

La situación se agravó tras el cierre del mercado estadounidense y las restricciones crecientes en Europa.

Europa, el destino casi exclusivo

La dependencia del mercado europeo es prácticamente total. Entre 2018 y 2025, el 97% de las exportaciones argentinas de biodiésel se dirigieron a la Unión Europea.

La concentración llegó al extremo el año pasado: el 100% del biodiésel exportado tuvo como destino ese bloque.

Esto implica que cualquier limitación regulatoria en Europa puede afectar de forma directa la viabilidad del sector exportador.

Menor demanda también en el mercado interno

La industria también enfrenta dificultades dentro del país. La última actualización normativa redujo la tasa obligatoria de mezcla de biodiésel en el gasoil, que pasó de 12,5% a 7,5%.

Como consecuencia, la demanda interna se redujo. En 2025:

  • Las ventas de gasoil y diésel crecieron 2,5%,
  • pero la comercialización de biodiésel cayó 10%.

Además, el consumo total de combustibles aún se mantiene 3% por debajo de los niveles registrados en 2022 y 2023, lo que reduce aún más el tamaño del mercado doméstico.

Santa Fe, la provincia más afectada

El impacto también se siente en el corazón industrial del sector. La provincia de Santa Fe, donde se concentra gran parte de las plantas productoras y la infraestructura exportadora del país, registró una caída tanto en producción como en participación.

A pesar de ese retroceso, el distrito todavía representó el 58% del biodiésel producido en Argentina durante 2025, lo que refleja la magnitud de la actividad en el polo agroindustrial del Gran Rosario.

Gestiones para frenar la medida

Ante el posible cierre del mercado europeo, organismos públicos y entidades privadas argentinas presentaron objeciones técnicas durante el período de consulta abierto por la Comisión Europea.

Las gestiones diplomáticas y sectoriales continúan con el objetivo de que Bruselas revise los criterios aplicados al indicador iLUC y adopte parámetros que reflejen con mayor precisión la realidad productiva y ambiental de Argentina.

El resultado de ese debate será clave para el futuro de una industria que nació con fuerte perfil exportador y que hoy depende casi por completo de la continuidad del mercado europeo.