El clima volvió a jugar en contra del cultivo en la provincia. Aunque los rindes se mantienen cerca del promedio, la producción total caería más de un 30% en la actual campaña.
La campaña de soja 2025/26 en Entre Ríos transita un escenario complejo, marcado por restricciones hídricas en momentos clave del cultivo. Según el último informe de la Bolsa de Cereales provincial, se espera una caída significativa en la producción total, a pesar de rendimientos que no se alejan de los promedios históricos.
El principal condicionante de la campaña fue el comportamiento climático. Durante el verano, el cultivo enfrentó un período seco más extenso que el del año pasado, con un déficit de lluvias que se prolongó desde fines de enero hasta los primeros días de febrero. En el sur entrerriano, además, la situación sigue siendo delicada, con precipitaciones por debajo de lo normal desde diciembre.
Diferencias entre soja de primera y de segunda
En el caso de la soja de primera, la superficie implantada ronda las 300.000 hectáreas, lo que representa cerca del 30% del total provincial. Para este segmento, se proyecta un rinde promedio de 2.300 kilos por hectárea.
De confirmarse, este nivel implicaría una caída del 14% frente a la campaña anterior, aunque se ubicaría un 8% por encima del promedio de los últimos cinco años. En términos productivos, se estiman unas 690.000 toneladas.
La situación es más desafiante para la soja de segunda, que ocupa la mayor parte del área sembrada, con unas 750.000 hectáreas (71% del total). Aquí, el rendimiento proyectado es de 2.000 kilos por hectárea, aunque todavía depende en gran medida de las lluvias durante su período crítico.
En este caso, la caída interanual sería más pronunciada, del orden del 25%. Sin embargo, al igual que en la soja de primera, el rinde se mantendría por encima del promedio del último lustro. La producción estimada alcanzaría 1,5 millones de toneladas.

Un balance con fuerte ajuste
Al considerar ambas variantes, la superficie total sembrada en la provincia se ubica en torno a 1,05 millones de hectáreas. Con un rinde promedio de 2.086 kilos por hectárea, la producción total proyectada asciende a 2,19 millones de toneladas.
El dato más relevante es la caída interanual: se estima una merma del 36%, lo que implica más de 1,2 millones de toneladas menos que en la campaña previa.
Así, la soja entrerriana enfrenta un ciclo con resultados ajustados, donde el clima volvió a ser determinante. Aun con rindes relativamente estables, la menor producción refleja el impacto de las condiciones adversas y deja en evidencia la alta dependencia del cultivo frente a la variabilidad climática.
