Aunque la producción mundial de cebada supera los 150 millones de toneladas, el mercado enfrenta un escenario de incertidumbre marcado por tensiones geopolíticas, mayores costos logísticos y una débil demanda de la industria cervecera. En este contexto, la cebada forrajera gana protagonismo mientras se proyecta una menor cosecha para 2026.
El mercado global de cebada atraviesa un momento de contrastes. Por un lado, la oferta continúa siendo holgada, con una producción que supera los 150 millones de toneladas. Sin embargo, factores externos como el conflicto en Oriente Medio han generado un aumento en los precios del petróleo, impactando directamente en los costos de energía y transporte, y trasladando presión alcista a los mercados de granos.
En este escenario, la cebada forrajera muestra mayor firmeza. La demanda de países de Oriente Medio y, especialmente, de China —que incrementó sus importaciones para sustituir al maíz— impulsa los precios y el dinamismo comercial.

En contraste, la cebada maltera continúa afectada por la debilidad del consumo de cerveza a nivel global. En Estados Unidos y Europa Occidental se registran caídas de entre 1% y 2% en los volúmenes de venta, producto de cambios en los hábitos de consumo, mayor preocupación por la salud y restricciones económicas. Esta situación redujo las primas de la cebada cervecera, que en algunos mercados incluso desaparecieron.
De cara a 2026, las proyecciones indican una caída en la producción mundial cercana a los 10 millones de toneladas, debido a una leve reducción en la superficie sembrada y menores rendimientos esperados. No obstante, este descenso no tendría un impacto significativo en los precios, dado que el mercado continúa bien abastecido y mantiene niveles de stock superiores a los 20 millones de toneladas.
A nivel regional, Europa presenta buenas condiciones productivas, mientras que países como Rusia y Ucrania enfrentaron demoras logísticas por cuestiones climáticas. En tanto, Canadá proyecta una mayor producción y Australia anticipa una caída significativa en su próxima campaña.
En Argentina, el cambio en la dinámica del mercado es evidente. Las exportaciones de cebada forrajera crecieron con fuerza y superan ampliamente a las de cebada cervecera, consolidando una tendencia que refleja la transformación de la demanda global.
