Alerta por la chicharrita: crecen exponencialmente las poblaciones y encienden señales de riesgo para el maíz

Un informe de Asociación de Maíz y Sorgo Argentino advierte sobre un fuerte aumento de la chicharrita en distintas regiones del país. Aunque la campaña actual está mayormente a salvo, crece la preocupación por posibles impactos futuros como los registrados en 2023/24.

La expansión de la chicharrita del maíz volvió a encender alarmas en el sector agrícola. Según un reciente informe de Asociación de Maíz y Sorgo Argentino, se detectó un incremento exponencial de las poblaciones de este insecto vector durante la segunda quincena de marzo, lo que obliga a reforzar el monitoreo de cara a las próximas campañas.

La plaga, identificada como Dalbulus maidis, es transmisora del complejo de enfermedades conocido como Spiroplasma del maíz, que ya causó severos daños en el ciclo 2023/2024.

Si bien desde Maizar señalaron que “prácticamente la totalidad de la producción de maíz de la campaña 2025/26 está a salvo”, el aumento de las poblaciones y la detección de síntomas foliares en algunas zonas plantean un escenario de alerta preventiva.

En este contexto, especialistas remarcan la importancia de sostener y profundizar los sistemas de vigilancia. Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo, subrayó la necesidad de “generar información sobre todo el patosistema, monitorear trampas y cultivos, analizar la infectividad de los insectos e inspeccionar síntomas para entender la evolución del problema”.

El último relevamiento —correspondiente al período entre el 17 de marzo y el 1° de abril— mostró que las regiones del NOA y NEA registraron los mayores crecimientos poblacionales. En ambos casos, el 67% de las localidades alcanzó niveles máximos de captura, con más de 100 insectos por trampa.

En el Litoral, el fenómeno también ganó presencia, con el 70% de las trampas registrando capturas, mientras que en el centro-norte se detectó la plaga en el 87% de las localidades, con casi la mitad en niveles elevados. Incluso en el centro-sur, donde históricamente la incidencia es menor, la presencia creció del 20% al 39% de los puntos relevados.

Este comportamiento se vincula, en parte, con el estado fenológico de los cultivos, ya que muchas zonas se encuentran en etapas reproductivas intermedias, condiciones que favorecen la proliferación del insecto.

El antecedente más cercano genera preocupación. Durante la campaña 2023/24, el impacto de la chicharrita obligó a la Bolsa de Comercio de Rosario a recortar drásticamente sus estimaciones de producción de maíz: de 57 millones de toneladas iniciales a apenas 47 millones. Posteriormente, el ajuste total alcanzó los 11,4 millones de toneladas, con pérdidas económicas superiores a los US$2000 millones en el mercado interno.

A partir de esa experiencia, organismos como el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria aceleraron la aprobación de herramientas de control, mientras que redes de monitoreo e instituciones como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria fortalecieron la generación de información técnica.

Gracias a ese aprendizaje, el sector logró anticiparse mejor en la campaña actual, que, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, podría cerrar con una producción récord de 62 millones de toneladas.

No obstante, el avance reciente de la plaga vuelve a poner en evidencia la necesidad de mantener una vigilancia constante. El desafío será evitar que este rebrote derive en nuevas epifitias y sostener la estabilidad productiva en uno de los cultivos clave para la economía argentina.

En este escenario, el monitoreo intensivo, la toma de decisiones agronómicas oportunas y la coordinación entre el sector público y privado aparecen como herramientas fundamentales para contener una amenaza que ya demostró su capacidad de generar fuertes pérdidas.