El Senasa analiza un caso sospechoso de la enfermedad en ovinos y podría haber consecuencias comerciales para carnes, lácteos y subproductos, con foco en mercados clave como China y Argelia.
La cadena agroindustrial argentina se encuentra en estado de alerta tras la investigación de un presunto caso de scrapie, una patología mortal en ovinos de la cual el país se consideraba libre hasta el momento.
El caso, bajo análisis del Senasa, no solo genera preocupación en el sector ovino, sino que abre interrogantes sobre el posible impacto en exportaciones de múltiples productos, incluyendo lácteos, alimentos para mascotas y subproductos cárnicos destinados a mercados como China y Argelia.
En las últimas horas, trascendieron documentos internos del organismo sanitario que encendieron las alarmas. En uno de ellos se reconoce la pérdida del estatus de país libre de scrapie, mientras que en otro se menciona la suspensión en la emisión de certificados sanitarios para exportaciones de productos y subproductos de origen animal.
Desde el organismo evitaron dar precisiones y señalaron que se encuentran abocados a cumplir con los protocolos vigentes, remarcando que cualquier comunicación oficial será canalizada institucionalmente.
📉 Riesgo comercial y renegociación de protocolos
Según fuentes del sector privado, el problema trasciende lo sanitario y se traslada al plano comercial. Muchos acuerdos internacionales incluyen certificaciones donde la Argentina declara estar libre de determinadas enfermedades.
“Si un protocolo sanitario establece que el país es libre de scrapie, esa condición debe revisarse y eventualmente renegociarse, independientemente de la especie involucrada”, explicaron.
Esto implica que mercados que exigen ese estatus podrían frenar importaciones hasta tanto se redefinan las condiciones sanitarias, afectando incluso productos no vinculados directamente con ovinos.
🐑 El caso bajo investigación
El episodio se originó en un establecimiento de la provincia de Santa Fe, actualmente interdictado. Allí, animales importados —ovejas preñadas y carneros de raza Dorper provenientes de Paraguay— comenzaron a manifestar síntomas compatibles con la enfermedad.
Ante el agravamiento del cuadro, los ejemplares fueron sacrificados, activando los protocolos sanitarios. Posteriormente, una cría nacida en el establecimiento presentó signos clínicos y fue derivada para estudios al INTA, en Castelar.
El scrapie pertenece al grupo de las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET), que afectan el sistema nervioso central y no tienen tratamiento, lo que obliga a aplicar medidas estrictas de control.
En la Argentina, se trata de una enfermedad de notificación obligatoria, por lo que el establecimiento actuó conforme a la normativa al informar a las autoridades.
Implicancias internacionales
Antes de la confirmación definitiva, desde el ámbito sanitario se insiste en la necesidad de actuar con cautela. “Hay que esperar los resultados y luego notificar a los organismos internacionales”, indicaron fuentes cercanas al proceso.
No obstante, otro aspecto clave es que, por el tiempo transcurrido desde el ingreso de los animales al país, el caso podría ser considerado autóctono, lo que incrementa su impacto potencial en términos sanitarios y comerciales.

A nivel regional, tanto Argentina como Paraguay mantenían el estatus de libres de scrapie, mientras que Brasil ha registrado antecedentes clasificados como casos atípicos.
Un escenario abierto
En este contexto, el sector privado advierte sobre posibles efectos negativos inmediatos, especialmente en exportaciones de productos ovinos y caprinos, así como en lácteos con destino a mercados exigentes.
La evolución del caso será determinante. Una confirmación oficial podría obligar a redefinir protocolos sanitarios internacionales y reabrir negociaciones comerciales en múltiples destinos.
Mientras tanto, la prioridad del sistema sanitario es contener el evento, completar los diagnósticos y preservar la credibilidad sanitaria del país en los mercados globales.
