Arroz argentino: más exportaciones y menos rentabilidad, la paradoja que enfrenta el sector en 2026

Pese a alcanzar el mayor volumen exportado en casi una década y el mejor ingreso de divisas desde 2014, el complejo arrocero atraviesa una campaña marcada por márgenes negativos, costos en alza y precios internacionales en retroceso. El nuevo ciclo productivo expone los desafíos estructurales de una actividad clave para las economías regionales.

Con el inicio de la cosecha en Corrientes, la campaña arrocera 2025/26 muestra un cambio de escenario respecto del ciclo anterior. El área sembrada se redujo a unas 200.000 hectáreas, lo que implica una caída interanual del 14% frente al fuerte impulso registrado en 2024/25, cuando los precios internacionales excepcionalmente altos llevaron la superficie a 234.000 hectáreas.

Aun así, el nivel actual se mantiene alineado con el promedio de la última década, lo que refleja cierta estabilidad estructural del cultivo tras el ajuste posterior al “boom” de precios.

Corrientes y Entre Ríos continúan concentrando más del 70% del área nacional, mientras Santa Fe conserva el tercer lugar, aunque lejos de la participación que supo alcanzar entre 2011 y 2016. En contraste, Formosa mantiene un crecimiento sostenido, aunque todavía con baja incidencia relativa.

En términos productivos, la cosecha nacional se proyecta en 1,31 millones de toneladas para el ciclo 2025/26, según estimaciones internacionales. Aunque se esperan rindes elevados —entre los mejores de la última década— la producción resultaría 20% inferior a la campaña previa, que había sido una de las mayores del siglo.


Costos en alza y precios en baja: el problema central

El principal foco de preocupación del sector no pasa hoy por la producción sino por la rentabilidad.

El esquema económico del arroz enfrenta una combinación compleja: aumento de costos energéticos y alquileres rurales, junto con una caída del precio internacional del cereal, que regresó a niveles más cercanos a su promedio histórico tras el pico excepcional de 2024.

Durante aquel período, el mercado global estuvo tensionado por dos factores clave:

  • restricciones a las exportaciones aplicadas por India —principal proveedor mundial—
  • problemas hídricos en Asia vinculados al fenómeno El Niño.

Superadas esas condiciones, los precios comenzaron a normalizarse, reduciendo los ingresos del productor.

Las estadísticas oficiales muestran que desde el tercer trimestre de 2024 los márgenes netos promedio del cultivo permanecen en terreno negativo, independientemente del sistema productivo utilizado, ya sea con riego eléctrico o a gasoil.


Competencia global y presión sobre los precios

Las perspectivas internacionales tampoco aportan alivio inmediato. Para 2026 se espera una mayor presión bajista debido a una cosecha mundial récord y elevados stocks iniciales.

Además, los principales exportadores —India, Tailandia y Vietnam— intensificarán su competencia en los mercados internacionales para colocar excedentes, lo que limitaría una recuperación rápida de las cotizaciones.


Exportaciones récord: el contraste del negocio

Paradójicamente, el desempeño comercial del arroz argentino durante 2025 fue uno de los mejores de los últimos años.

El país exportó 502.000 toneladas, el mayor volumen desde 2016. El crecimiento estuvo liderado por:

  • arroz no parbolizado: 242.000 toneladas
  • arroz descascarillado no parbolizado: 156.000 toneladas

Ambos productos explicaron cerca del 80% de los envíos totales. También reapareció el arroz con cáscara, con 65.000 toneladas exportadas por primera vez desde 2019.

En términos de valor, las ventas externas alcanzaron los US$ 259 millones, el registro más alto desde 2014, con un incremento del 33% interanual y 38% por encima del promedio de los últimos cinco años.

El crecimiento, sin embargo, estuvo impulsado principalmente por mayores volúmenes embarcados y no por precios, que se ubicaron por debajo tanto del año anterior como del promedio reciente.


Nuevos destinos y cambios en el mapa comercial

El comercio exterior también mostró un cambio geográfico relevante. América ganó protagonismo como destino del arroz argentino, absorbiendo el 60% de los envíos en 2025, frente al 51% del año previo.

Dentro del continente se destacaron:

  • Chile
  • Brasil
  • Costa Rica

Mientras que en Europa —cuya participación cayó al 31%— los principales compradores fueron España, Países Bajos y Portugal.


Innovación y apuesta provincial

En paralelo, algunas provincias buscan fortalecer la competitividad del sector mediante innovación tecnológica. En Santa Fe, por ejemplo, avanza la difusión de la variedad “Aldebarán”, desarrollada en San Javier, que ya se posiciona como la segunda semilla más exportada desde la provincia.

El objetivo es generar un circuito de reinversión que permita financiar investigación y desarrollo, además de mejorar el acompañamiento técnico a productores.


Un sector en equilibrio delicado

El arroz argentino ingresa así en una etapa de transición: con indicadores comerciales positivos pero con rentabilidad comprometida a nivel productivo.

La combinación de precios internacionales más bajos, costos elevados y fuerte competencia global obliga al sector a mejorar eficiencia, innovación y posicionamiento comercial para sostener su crecimiento en los próximos años.