Biocombustibles: suben los cortes y crece la presión por una nueva ley para destrabar inversiones

El Gobierno habilitó más mezcla de bioetanol y crecen los pedidos para elevar el biodiésel. El debate de fondo apunta a reformar el régimen vigente y mejorar la competitividad del sector.

A casi dos décadas de su implementación, el régimen de biocombustibles en la Argentina vuelve al centro de la escena. En un contexto atravesado por la suba del petróleo tras las tensiones en Medio Oriente, el Gobierno avanzó en habilitar un aumento voluntario del corte de bioetanol en naftas del 12% al 15%, mientras crecen los reclamos para elevar el biodiésel en gasoil del 7,5% al 20%.

Sin embargo, el debate excede la coyuntura y se traslada al Congreso, donde se discute una reforma integral del esquema vigente —establecido por la Ley 27.640— con el objetivo de corregir distorsiones y potenciar el desarrollo del sector.

Un sistema bajo revisión

Desde el Ieral de la Fundación Mediterránea advierten que el principal desafío es “repensar el equilibrio entre regulación y competencia”, buscando mayor eficiencia sin perder los objetivos energéticos, ambientales y productivos.

El régimen actual se apoya en cinco pilares: mezclas obligatorias, cupos de producción, precios administrados, restricciones a la competencia y beneficios impositivos. Según el análisis, este esquema “define la existencia del mercado”, pero también limita su desarrollo.

En la práctica, los cortes obligatorios funcionan como techo: si los biocombustibles son más caros que los fósiles, la demanda queda restringida al mínimo exigido por ley, dificultando la expansión del mercado voluntario.

Reclamo empresario: más competencia y reglas claras

Desde el sector privado crece el consenso sobre la necesidad de modernizar el marco normativo. Patrick Adam señaló que es urgente avanzar hacia una legislación que desregule “de manera inteligente” y garantice previsibilidad.

El ejecutivo remarcó que la Argentina perdió terreno frente a países como Brasil y Paraguay, donde los cortes de bioetanol ya superan el 25%. “No es un problema de capacidad, sino de reglas de juego”, sintetizó.

En la misma línea, Federico Martelli sostuvo que el corte obligatorio debería aumentar significativamente por sus efectos positivos en empleo, desarrollo regional y ambiente.

Energía, macroeconomía y oportunidad

El reciente shock petrolero volvió a poner en valor el rol estratégico de los biocombustibles. Según los especialistas, una mayor participación en la matriz energética permitiría reducir importaciones, mitigar el impacto inflacionario y fortalecer economías regionales.

Desde la Cámara Santafesina de Energías Renovables, Marcelo Kuszniers destacó que el país cuenta con capacidad ociosa suficiente para elevar rápidamente los cortes al 20% en biodiésel y 15% en bioetanol.

Además, el sector mira más allá del transporte terrestre. Nuevos mercados como el combustible sostenible de aviación (SAF) aparecen como una oportunidad concreta de inserción internacional.

Críticas al esquema actual

El informe del Ieral de la Fundación Mediterránea señala que el sistema vigente genera baja competencia, desalienta inversiones y limita la innovación.

Entre los principales problemas identifica:

  • Cupos fijos asignados sin mecanismos competitivos
  • Precios administrados que distorsionan señales económicas
  • Restricciones a nuevos actores, incluyendo petroleras
  • Alta dependencia del mercado regulado

Como resultado, se reducen los incentivos para mejorar eficiencia y bajar costos, afectando la competitividad del sector.

Dos modelos en discusión

En el Congreso conviven dos visiones de reforma:

  • Un modelo de desregulación progresiva impulsado por el oficialismo, con precios libres y eliminación de cupos hacia 2031.
  • Un esquema mixto promovido por la Liga Bioenergética, que preserva un núcleo protegido para Pymes y economías regionales.

Ambos coinciden en elevar los cortes obligatorios, aunque difieren en la velocidad y profundidad de los cambios.

Impacto fiscal y desafíos

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, elevar los cortes al 15% implicaría un costo fiscal de $245.000 millones (0,02% del PBI), debido a beneficios impositivos.

Además, cualquier modificación deberá considerar su impacto en los precios de los combustibles, un factor sensible en un contexto inflacionario.

A futuro, el sector enfrenta otros desafíos: la electrificación del transporte, la volatilidad del petróleo y posibles cambios en retenciones que podrían afectar los costos de producción.

Una transición en marcha

En este escenario, el consenso es claro: la Argentina necesita actualizar su marco normativo para no quedar rezagada frente a un mundo que avanza hacia matrices energéticas más diversificadas.

El desafío no es solo aumentar los cortes, sino redefinir el rol de los biocombustibles en una transición energética que ya está en marcha.