Con un escenario climático favorable, especialistas destacan que la clave del próximo ciclo triguero estará en el manejo agronómico, la genética y la calidad de la semilla para maximizar rindes.
La campaña de trigo 2026 se perfila con buenas perspectivas climáticas, pero el foco ya no estará puesto únicamente en producir más, sino en mejorar la toma de decisiones agronómicas para capturar el máximo potencial productivo.
En ese marco, la empresa Nidera Semillas presentó los lineamientos de la nueva campaña durante un encuentro con su red de multiplicadores y distribuidores, donde destacó la importancia de ajustar estrategias en un contexto que exige mayor precisión.
El punto de partida es alentador: los perfiles hídricos muestran condiciones similares a las del ciclo anterior y los modelos climáticos anticipan una transición hacia un evento El Niño de débil intensidad durante el invierno, con posible fortalecimiento en primavera.
Sin embargo, desde la compañía remarcaron que el contexto obliga a optimizar decisiones clave. Entre ellas, respetar las fechas óptimas de siembra según cada variedad, ajustar la nutrición al ambiente y priorizar estrategias sanitarias ante una primavera que podría ser más húmeda.
Genética y manejo, en el centro de la estrategia
Uno de los ejes del lanzamiento fue la incorporación de nueva genética, con una variedad de ciclo corto-intermedio —aún sin nombre comercial— que promete alto potencial de rendimiento, buen perfil sanitario y calidad industrial.
Ensayos a campo muestran ventajas de hasta 600 kilos por hectárea respecto de materiales testigo, con estabilidad en distintos ambientes productivos. Además, presenta buen comportamiento frente a enfermedades clave como roya amarilla, roya anaranjada y roya negra.
Detrás de estos desarrollos hay un proceso de selección basado en redes de evaluación a nivel nacional, donde cientos de materiales son testeados hasta identificar aquellos que combinan rendimiento, adaptación y estabilidad.
Datos que respaldan el liderazgo
Durante la presentación también se destacaron los resultados de materiales consolidados del portafolio, como Baguette 610, que en múltiples ensayos logró ventajas promedio de 130 kilos por hectárea frente a otras variedades, manteniendo altos estándares de calidad panadera.
Este enfoque refleja un cambio de paradigma: el rendimiento ya no es el único indicador relevante, sino que debe integrarse con calidad comercial y estabilidad productiva.

La calidad de la semilla gana protagonismo
Otro aspecto central es el tratamiento profesional de semillas, con estándares que aseguran mejores condiciones desde el inicio del ciclo. La red de la compañía cuenta con controles en más de 25 laboratorios, donde se analizan variables clave para garantizar calidad.
Además, crece el sistema de reconocimiento de genética, que ya supera las 400.000 hectáreas y cuenta con más de 10.000 productores adheridos, promoviendo el uso de semilla fiscalizada como herramienta para mejorar la productividad.
En este contexto, el mensaje del sector es claro: con condiciones climáticas que acompañan, la diferencia en la campaña 2026 estará en la calidad de las decisiones, más que en la expansión del área o el aumento de la producción.
