Campaña de trigo 2026: márgenes al límite por suba de fertilizantes y rindes de indiferencia récord

Los primeros cálculos para la campaña de trigo 2026 muestran un escenario ajustado: el fuerte aumento de los fertilizantes elevó los costos y llevó los rindes de indiferencia por encima de los promedios históricos, generando dudas sobre el área a sembrar.

La campaña de trigo 2026 comienza a definirse con señales de alerta. En pleno momento de planificación, productores y analistas coinciden en que los márgenes están al límite o directamente en rojo, impulsados principalmente por el fuerte aumento de los fertilizantes, en un contexto internacional marcado por la guerra en Medio Oriente.

Los primeros números reflejan una ecuación cada vez más exigente. En distintas regiones productivas, los rindes de indiferencia —el nivel necesario para cubrir costos— ya superan los promedios históricos, lo que incrementa el riesgo económico del cultivo. Aunque las reservas de humedad en los suelos juegan a favor, el negocio se volvió más fino y dependiente de múltiples variables.

En el oeste bonaerense, por ejemplo, en Carlos Tejedor se estima que se necesitarán 47,7 quintales por hectárea para cubrir costos, cuando el promedio histórico ronda los 36 qq/ha. Con estos valores, el resultado proyectado es negativo, con pérdidas cercanas a US$60 por hectárea. Este escenario pone en duda la intención de siembra, aunque muchos productores podrían avanzar igualmente, asumiendo riesgos y apostando a una mejora de precios.

Una situación similar se observa en el centro de Santa Fe. En Videla, bajo condiciones de campo arrendado, el trigo muestra márgenes muy ajustados: con un ingreso estimado de US$853 por hectárea frente a costos de US$797, la rentabilidad apenas alcanza el 7%. Además, el rinde de equilibrio supera el promedio histórico de la zona, lo que refuerza la incertidumbre.

En el sur bonaerense, los cálculos también muestran un panorama desafiante. En zonas como Tres Arroyos, el rinde de indiferencia se ubica en torno a los 5000 kilos por hectárea, un nivel difícil de alcanzar si se lo compara con antecedentes recientes. Si bien el precio del trigo subió hasta los US$220 por tonelada y compensó parcialmente el aumento de costos, el impacto de los insumos sigue siendo determinante.

El encarecimiento de los fertilizantes es uno de los principales factores detrás de este escenario. La urea, insumo clave para el cultivo, registró subas superiores al 40% en pocos días, mientras que el aumento del petróleo encareció las labores y la logística. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, casi el 40% de los fertilizantes nitrogenados que utiliza la Argentina proviene de Medio Oriente, una región atravesada por conflictos que afectan la oferta global.

En este contexto, el esquema de doble cultivo (trigo/soja) gana protagonismo como herramienta para sostener la rentabilidad. Especialistas destacan que, en muchas zonas, el resultado final depende en gran medida del rendimiento de la soja de segunda, especialmente en el norte bonaerense, donde los rindes pueden mejorar la ecuación económica.

A pesar de las dificultades, hay algunos factores positivos. Las recientes lluvias permitieron recomponer los perfiles de humedad, lo que genera condiciones favorables para la siembra. Además, los precios internacionales del trigo muestran cierto sostén, lo que podría amortiguar parte del impacto de los costos.

Sin embargo, el diagnóstico general es claro: el trigo enfrenta una campaña desafiante, con márgenes cada vez más ajustados y una creciente dependencia del contexto internacional. De no mediar mejoras en los precios o una baja en los costos, todo indica que el área sembrada podría registrar una leve caída en la campaña 2026.