China batió récord de importaciones de soja y Sudamérica se consolidó como su principal proveedor

El gigante asiático cerró 2025 con compras históricas de soja y una fuerte dependencia de Sudamérica, en un año marcado por tensiones comerciales con Estados Unidos que cambiaron el mapa global del comercio agrícola.

Un récord histórico impulsado por la demanda alimentaria

China volvió a marcar un hito en el mercado mundial de granos. Durante 2025, el país importó 112 millones de toneladas de soja, el mayor volumen registrado hasta ahora, consolidando su rol como principal motor de la demanda global de la oleaginosa.

El crecimiento no sorprende si se observa la dimensión económica y demográfica del gigante asiático. Con más de 1.400 millones de habitantes y una creciente capacidad de consumo, China necesita enormes volúmenes de alimentos y, especialmente, insumos para la producción de proteínas animales.

El país posee la mayor industria porcina del mundo —responsable de más de la mitad del stock global de cerdos— y una producción avícola que supera a la Unión Europea y Brasil. Este sistema productivo depende fuertemente de la harina de soja, base proteica clave para la alimentación animal.

Según datos internacionales, en la campaña 2024/25 China utilizó 76 millones de toneladas de harina de soja, equivalentes al 74% del total de harinas destinadas a feedlot y producción ganadera. Para abastecer esa demanda se procesaron más de 100 millones de toneladas de poroto, muy por encima de las apenas 20 millones de toneladas producidas localmente, lo que obliga al país a recurrir masivamente al mercado externo.


Sudamérica gana protagonismo y alcanza una participación inédita

El dato más relevante del año no fue solo el volumen importado, sino el origen de la mercadería. Por primera vez, Sudamérica concentró el 83% de las compras chinas de soja, un récord histórico de participación regional.

Brasil volvió a liderar ampliamente el abastecimiento, con envíos por 82 millones de toneladas, quintuplicando los despachos estadounidenses. Argentina también incrementó su presencia con casi 8 millones de toneladas, el mayor volumen en seis años, mientras Uruguay aportó 3,1 millones de toneladas, también con cifras récord.

Este cambio consolidó a la región como socio estratégico para la seguridad alimentaria china y reforzó el peso del Mercosur en el comercio agrícola internacional.


La guerra comercial alteró el flujo tradicional del mercado

El fuerte giro hacia Sudamérica estuvo directamente relacionado con las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos. A comienzos de 2025, ambos países aplicaron aranceles cruzados que prácticamente paralizaron el comercio bilateral en varios sectores, incluida la soja.

Estados Unidos llegó a imponer tarifas de hasta 145% sobre productos chinos, mientras que China respondió con aranceles cercanos al 125%, generando un virtual congelamiento comercial. Aunque posteriormente hubo treguas parciales, la incertidumbre llevó a China a modificar su estrategia de compras.

En lugar de mantener el patrón estacional habitual, el país asiático adelantó importaciones y concentró adquisiciones entre abril y septiembre, período en el que la soja sudamericana resulta más competitiva por coincidir con la salida de cosecha.

Durante esos meses, las compras crecieron un 26% interanual y los volúmenes mensuales superaron ampliamente los registros históricos. En contraste, las importaciones se redujeron hacia fin de año, cuando normalmente domina la oferta estadounidense.


Estados Unidos pierde terreno en su principal mercado

El impacto fue evidente para Estados Unidos, cuyo principal destino exportador es justamente China. En 2025, los envíos estadounidenses al gigante asiático cayeron a 17 millones de toneladas, un 38% menos que el promedio de los últimos cinco años, y prácticamente se detuvieron desde septiembre.

La menor presencia norteamericana fue compensada por mayores ventas de Brasil, Argentina y Uruguay, que extendieron incluso su período habitual de comercialización. En el caso argentino, se registraron embarques inusualmente altos durante el último cuatrimestre del año, con meses récord entre septiembre y noviembre.


Un acuerdo parcial reabre el comercio, pero el escenario sigue abierto

Hacia fines de octubre, China y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo parcial mediante el cual el país asiático se comprometió a comprar 12 millones de toneladas de soja estadounidense hasta febrero de 2026. Esos embarques ya comenzaron a concretarse para cubrir la demanda del inicio del año.

Sin embargo, el panorama hacia adelante sigue condicionado por varios factores: una cosecha récord brasileña cercana a las 178 millones de toneladas, el avance de la producción sudamericana y la evolución del vínculo comercial entre Washington y Beijing.

El equilibrio entre estos elementos será determinante para la formación de precios internacionales y para definir si Sudamérica logra sostener el protagonismo alcanzado en el comercio global de soja durante los próximos meses.