Un equipo de investigadores de la FAUBA y el CONICET logró identificar un mecanismo genético que podría reducir significativamente las pérdidas en un cultivo clave, abriendo nuevas oportunidades para mejorar la productividad agrícola.
Un importante avance científico podría marcar un antes y un después en la producción agrícola. Investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y del CONICET lograron identificar la clave genética que permitiría evitar pérdidas millonarias en uno de los cultivos más relevantes del país.
El hallazgo se centra en la detección de un gen o conjunto de mecanismos moleculares que intervienen directamente en la respuesta del cultivo frente a condiciones adversas, como enfermedades, estrés ambiental o factores que afectan el rendimiento.
Según explicaron los especialistas, este descubrimiento permitirá avanzar en el desarrollo de variedades más resistentes y estables, con mayor capacidad para sostener rindes incluso en contextos desfavorables. Esto resulta especialmente relevante en escenarios de variabilidad climática, donde las pérdidas productivas pueden tener un fuerte impacto económico.
El trabajo fue desarrollado de manera conjunta por equipos de la FAUBA y el CONICET, consolidando el rol de la ciencia argentina en la generación de soluciones aplicadas al sector agropecuario. La investigación no solo aporta conocimiento básico, sino que también abre la puerta a aplicaciones concretas en programas de mejoramiento genético.
Uno de los puntos más destacados del estudio es su potencial impacto económico. Las pérdidas asociadas a factores biológicos o ambientales en cultivos estratégicos representan millones de dólares cada año. Contar con herramientas genéticas que permitan mitigar esos riesgos podría traducirse en una mejora sustancial de la rentabilidad para los productores.

Además, este tipo de avances contribuye a una producción más eficiente y sustentable, al reducir la necesidad de insumos y mejorar la resiliencia de los sistemas agrícolas.
Si bien aún resta avanzar en etapas de validación y transferencia tecnológica, los investigadores se mostraron optimistas respecto de la posibilidad de que estos desarrollos lleguen al campo en el mediano plazo.
De esta manera, el descubrimiento se posiciona como un paso clave hacia una agricultura más precisa, eficiente y adaptada a los desafíos productivos actuales.
