El maíz roza el final de la siembra y ya ajustan a la baja la proyección de cosecha

Con el 99% del área implantada, el maíz entra en la recta final de la campaña. Mientras avanza la cosecha temprana con rindes moderados, el estrés hídrico en el sur del área agrícola obliga a recortar la estimación de producción nacional.

La campaña de maíz con destino a grano comercial se encuentra prácticamente concluida. La siembra alcanzó el 99% del área proyectada, quedando apenas un remanente de hectáreas sin implantar en regiones del NEA y NOA, condicionado por las condiciones ambientales.

En paralelo, comenzó la cosecha de maíz temprano en algunas zonas clave del país. En Entre Ríos, los primeros lotes recolectados arrojan rindes cercanos a los 60 qq/ha, mientras que en el norte de Santa Fe los valores se ubican en torno a los 70 qq/ha, reflejando un desempeño dispar según la disponibilidad de agua durante el ciclo.

Buen estado general, pero con focos de pérdida

A nivel nacional, el 87% del maíz en pie conserva una condición de cultivo Normal a Buena, en tanto que la condición hídrica promedio se mantiene estable. Sin embargo, este panorama general oculta situaciones más complejas en regiones puntuales.

El sur de Córdoba, junto con sectores del sur del área agrícola, concentra los mayores impactos negativos. Allí, los planteos tempranos que atravesaron el período crítico bajo déficit hídrico muestran mermas significativas de rendimiento y, en los casos más severos, pérdidas de área cosechable.

Lotes a picado y ajuste productivo

Ante este escenario, numerosos productores optaron por destinar los lotes más comprometidos a picado, con destino forrajero, resignando la cosecha de grano. Esta decisión productiva tuvo un impacto directo en las proyecciones nacionales.

Como consecuencia, la estimación de producción de maíz se ajustó a la baja, pasando de 58 a 57 millones de toneladas. De todos modos, el resultado final de la campaña sigue atado a un factor clave: la evolución del régimen de lluvias durante lo que resta del ciclo.

La continuidad de las precipitaciones será determinante para sostener las expectativas de rinde en el resto del área agrícola y evitar nuevos recortes en la producción total.