La cosecha de maíz temprano continúa su marcha con trabajos concentrados principalmente en el Centro-Norte de Santa Fe y el Núcleo Norte, donde se están obteniendo rindes promedio de 87 y 70 quintales por hectárea, respectivamente.
En tanto, en sectores de Entre Ríos las labores avanzan de manera incipiente y muestran productividades más ajustadas, con valores cercanos a los 60 quintales por hectárea, reflejando el impacto de condiciones climáticas menos favorables durante el ciclo del cultivo.
Las lluvias traen alivio para el maíz tardío
Las precipitaciones registradas en los últimos días comienzan a generar un efecto positivo sobre los planteos tardíos, que atraviesan etapas clave de desarrollo. Actualmente, el 82,8 % de estos lotes se encuentra desde panojamiento en adelante, fases determinantes para la definición del rendimiento.
En este contexto, el estado del cultivo muestra señales alentadoras: el 86,6 % del área presenta una condición entre Normal y Excelente, impulsada por la mejora en la disponibilidad hídrica en varias regiones productivas.

Preocupación en Buenos Aires por la falta de lluvias
El panorama es diferente en el centro y sudeste de Buenos Aires, donde aún no se registraron precipitaciones significativas. Allí, la evolución del maíz dependerá fuertemente de las lluvias previstas a corto plazo, ya que la disponibilidad de agua será clave para lograr un adecuado cuaje de granos y evitar recortes en los rindes potenciales.
