El informe mensual del USDA sorprendió con una proyección récord de maíz en Estados Unidos y desató una fuerte baja en los mercados. En Argentina, la falta de lluvias en la zona núcleo suma incertidumbre, especialmente para la soja.
El último informe de oferta y demanda agrícola del USDA generó un fuerte impacto en los mercados internacionales y volvió a encender las alertas en Argentina. El dato más disruptivo fue la proyección de una cosecha récord de maíz en Estados Unidos, estimada en 432 millones de toneladas, casi 7 millones más de lo que esperaba el mercado.
La sorpresa fue negativa para los precios: los operadores anticipaban un ajuste en la producción norteamericana, pero se encontraron con un escenario de abundancia. La reacción fue inmediata en Chicago, con fuertes bajas que arrastraron no solo al maíz, sino también al resto de los granos.
Según explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, “el mercado esperaba un escenario mucho más ajustado y se encontró con una producción récord, lo que explica la caída inicial”. Sin embargo, señaló que a estos valores comienzan a aparecer factores que podrían aportar sostén, como la reaparición de la demanda y exportaciones semanales firmes.
A esto se suman los riesgos productivos en Sudamérica. En Brasil, la siembra tardía de soja compromete el desarrollo de la safrinha de maíz, mientras que en Argentina el clima más seco y cálido en zonas clave empieza a generar preocupación.
Las lluvias continúan esquivando el norte de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y el sur de Córdoba, afectando la condición de los cultivos. Aunque los niveles productivos aún son altos, la falta de humedad introduce un factor de incertidumbre creciente. En particular, la soja aparece como el cultivo más sensible al actual escenario climático.

En el caso del maíz tardío, la situación es dispar: el norte del país recibió lluvias oportunas, pero el sur de Córdoba sigue comprometido por la sequía, lo que podría limitar el potencial de rinde.
Para la soja, el informe del USDA también dejó un sesgo bajista. Se proyectó una producción algo mayor en Estados Unidos y se ajustaron a la baja las exportaciones, en un contexto de menor demanda de China. Además, el inicio temprano de la cosecha en Brasil y la expectativa de una producción nuevamente elevada refuerzan la idea de un mercado con abundante oferta.
“El verdadero problema para la soja es el exceso de oferta global que se está configurando”, advierte Romano, y señala que este será el principal condicionante para la evolución de los precios en los próximos meses.
El trigo, en cambio, muestra un comportamiento distinto. Tras asimilar la noticia de una cosecha mundial récord 2025/26, a los valores actuales empieza a aparecer mayor interés comprador. En Argentina, la campaña cerró con una producción histórica de 27,8 millones de toneladas y, una vez superada la presión de cosecha, los precios lograron estabilizarse.
“La buena noticia es que a estos valores Argentina es competitiva y las exportaciones vienen muy firmes”, remarcó Romano, aunque aclaró que sostener ese ritmo exigirá mantener precios relativamente bajos hasta el empalme con la próxima campaña.
En síntesis, el dato del USDA cambió el humor del mercado: el maíz enfrenta un escenario de mayor oferta global, mientras que en soja la combinación de abundancia internacional y clima seco en Argentina configura el mayor foco de tensión para los próximos meses.
