Engorde a corral: qué dietas permiten mejorar la eficiencia y bajar costos en la producción de carne vacuna

Frente a los cambios que atraviesa la ganadería argentina y la creciente necesidad de ajustar los sistemas productivos a nuevas condiciones de mercado, el engorde a corral aparece como una herramienta clave para mejorar la rentabilidad. Un análisis técnico evaluó distintas dietas y sus impactos en la eficiencia de conversión y el costo de producción de novillos.

La ganadería vacuna argentina atraviesa un proceso de transformación impulsado por las variaciones de la demanda interna y externa, lo que obliga a los productores a redefinir estrategias productivas para sostener la competitividad del negocio.

En ese escenario, la terminación a corral surge como una alternativa para optimizar resultados económicos, permitiendo acelerar la terminación de animales y mejorar la previsibilidad del sistema. El objetivo central para el productor es alcanzar el mejor negocio posible mediante un adecuado flujo de fondos, una correcta distribución de ventas a lo largo del año y un ingreso neto acorde a las expectativas empresariales.

El estudio analizó el engorde a corral de un novillo de 300 kilos de peso vivo, con ganancias mínimas de 1,3 kg por cabeza por día, evaluando indicadores clave como eficiencia de conversión alimenticia y costos de producción.


Dietas evaluadas y parámetros productivos

Para el análisis se utilizaron distintas combinaciones de alimentos habituales en los sistemas de feedlot: silaje de maíz, rollos de pastura, rollos de rastrojo de trigo, grano de maíz, pellet de girasol y urea. Los cálculos se realizaron mediante un programa informático propio de formulación de dietas para bovinos de carne.

Los objetivos principales fueron:

  • Mejorar la eficiencia de conversión (kg de alimento por kg de carne producida).
  • Reducir costos productivos para incrementar la rentabilidad del sistema.

Resultados sin utilización de urea

Las dietas sin urea mostraron eficiencias de conversión cercanas a 6,5–6,8 kg de alimento por kilo de carne producido.

  • Dieta con silaje de maíz: presentó el menor costo productivo, con unos $1600/kg producido (≈1,1 US$/kg) y eficiencia de 6,77 kg/kg.
  • Dieta con rollo de pastura: registró el mayor costo, cercano a $1820/kg (≈1,22 US$/kg).
  • Dieta con rastrojo de trigo: logró costos intermedios, alrededor de $1700/kg (≈1,15 US$/kg), con eficiencia similar a la anterior.

Resultados con inclusión de urea

La incorporación de urea permitió reducir parcialmente los costos alimenticios manteniendo niveles productivos similares.

  • Dieta basada en silaje con urea: alcanzó el menor costo del análisis, unos $1580/kg producido (≈1,06 US$/kg), con eficiencia de 6,65 kg/kg.
  • Dieta con pastura y urea: mostró el costo más elevado del grupo, cercano a $1890/kg (≈1,26 US$/kg).
  • Dieta con rastrojo de trigo y urea: mantuvo costos medios, alrededor de $1730/kg (≈1,15 US$/kg).

La eficiencia de conversión, clave del negocio

El trabajo concluye que el éxito económico del engorde a corral depende principalmente de alcanzar altos niveles de eficiencia de conversión —cercanos a 6,6 kg de alimento por kilo producido— junto con ganancias diarias de peso de al menos 1,3 kg por animal.

Con estos parámetros, los costos de producción se ubican en un rango competitivo de entre $1600 y $1900 por kilo producido (aproximadamente 1 a 1,2 dólares por kilo), lo que permite sostener un flujo financiero equilibrado y mejorar el resultado económico final.

Por el contrario, cuando las ganancias de peso disminuyen, el sistema pierde eficiencia: la conversión puede superar los 8 kg/kg y los costos escalan por encima de $2000/kg (1,8 a 2 US$/kg), deteriorando la rentabilidad y el flujo de fondos del establecimiento.


La decisión final: el margen neto

El análisis destaca que la evaluación clave para el productor debe centrarse en el margen neto, es decir, la diferencia entre el costo total de producción —alimentación, personal y estructura— y el valor neto recibido por cada kilo de carne vendido.

En un contexto ganadero cada vez más dinámico, la eficiencia productiva y la correcta elección de dietas se consolidan como factores determinantes para sostener la competitividad del negocio.