El Gobierno estima que las exportaciones agropecuarias podrían alcanzar los US$36.900 millones en 2026, con un escenario optimista que superaría los US$41.800 millones, impulsadas por mejores precios y rindes.
Las exportaciones agropecuarias argentinas se perfilan para mostrar una fuerte recuperación en 2026, con proyecciones oficiales que anticipan ingresos de entre US$36.900 millones y más de US$41.800 millones, consolidando al sector como principal generador de divisas del país.
El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que el escenario base ubica las ventas externas del agro en torno a los US$36.900 millones, aunque el resultado final dependerá de variables clave como la evolución de los precios internacionales y los rindes de la campaña.
De cumplirse las previsiones más favorables, el incremento podría oscilar entre US$3.700 millones y US$8.700 millones adicionales respecto a 2025, año en el que las exportaciones agropecuarias alcanzaron los US$33.200 millones.
En este contexto, el campo argentino reafirma su rol estratégico dentro de la economía, no solo como generador de divisas genuinas, sino también como motor de la cadena agroindustrial. De hecho, en el primer bimestre del año, las exportaciones del sector ya evidenciaron una suba del 7%, marcando una tendencia positiva.

Uno de los factores centrales detrás de esta mejora es el contexto internacional, que mantiene precios sostenidos para los principales commodities. En particular, la soja mostró valores cercanos a los US$450 por tonelada en el mercado de Chicago Board of Trade, impulsados por tensiones geopolíticas y una demanda firme.
A esto se suman condiciones climáticas más favorables que permiten proyectar una recuperación productiva tras campañas afectadas por la sequía. En el caso de la soja, se espera una producción de entre 49 y 55 millones de toneladas, mientras que el maíz podría ubicarse entre 61 y 66 millones de toneladas.
En paralelo, desde el Gobierno destacan el impacto de medidas orientadas a mejorar la competitividad, como la reducción de retenciones, la baja de aranceles a insumos y la flexibilización para la importación de maquinaria agrícola. Estas políticas habrían incentivado la inversión y permitido una mayor tecnificación del sector.
Según las estimaciones oficiales, tanto la soja como el maíz serán los principales impulsores del crecimiento exportador en 2026, en un escenario donde el agro vuelve a posicionarse como eje central de la recuperación económica argentina.
