La carne bajo presión: el salto del 80% en la hacienda desborda a frigoríficos y carnicerías

El fuerte aumento del ganado para faena durante 2025 dejó a la industria y al comercio minorista sin margen para absorber los costos. La carne vacuna empezó a trasladar la suba al mostrador y la brecha de precios todavía no está cerrada.

El mercado de la carne ingresó en una zona de máxima tensión. Tras un 2025 marcado por un encarecimiento acelerado del ganado para faena, la industria frigorífica y el comercio minorista quedaron sin capacidad para seguir conteniendo los aumentos. El precio de la hacienda trepó cerca de un 80% en el año, un ritmo que casi triplicó la inflación promedio de la economía y terminó empujando, de manera inevitable, al precio de la carne al consumidor.

La suba no respondió a una sola causa, sino a una combinación de factores que se potenciaron entre sí. Por un lado, la mayor competencia de la exportación, que sostiene valores firmes para el ganado. Por otro, una demanda interna que, a pesar de las dificultades económicas, sigue teniendo a la carne vacuna como su principal referencia alimentaria. A eso se sumó la expansión de las recrías, que demoraron el ingreso de animales terminados al mercado y redujeron la oferta inmediata.

En este escenario, los frigoríficos y las carnicerías quedaron atrapados en una ecuación cada vez más ajustada. Ambos eslabones operan con márgenes muy reducidos y, en muchos casos, directamente negativos. Los costos energéticos, laborales y fiscales siguen en aumento, a lo que se agrega el impacto de la competencia desleal, una problemática que golpea con fuerza al sector industrial formal.

Durante buena parte del año, estos actores intentaron amortiguar el traslado pleno de las subas del ganado al precio final. Sin embargo, esa estrategia se volvió insostenible en los últimos meses de 2025. El ajuste comenzó a reflejarse con mayor claridad en el mostrador, especialmente hacia el cierre del año.

Diciembre fue una señal contundente de este proceso. Con una inflación general que rondó el 2,5%, la carne vacuna registró un aumento del 11%, mostrando que el atraso acumulado en los precios al público ya no podía sostenerse frente al encarecimiento de la hacienda.

Aun así, la corrección no terminó de completarse. Mientras el ganado subió un 80% en 2025, la carne vacuna acumula incrementos cercanos al 70%. Esa diferencia de alrededor de 10 puntos porcentuales marca que todavía existe una brecha pendiente de ajuste, lo que mantiene latente la presión sobre los precios al consumidor.

El panorama deja en evidencia una cadena de valor exigida al límite. Con costos que siguen subiendo, márgenes cada vez más ajustados y un mercado que intenta acomodarse a la nueva realidad de precios, la carne vacuna enfrenta un escenario complejo en el arranque de 2026, donde el equilibrio entre producción, industria, comercio y consumo aparece más frágil que nunca.