La industria aceitera argentina inició 2026 con menor nivel de actividad. Durante enero se procesaron 2,72 millones de toneladas de soja, lo que implicó una caída del 2,1% respecto del mismo mes de 2025, de acuerdo con datos difundidos por el sector oleaginoso.
El retroceso se suma a una tendencia que ya se venía observando en la campaña. Entre abril de 2024 y enero de 2025, la molienda acumulada alcanzó 36,5 millones de toneladas, un volumen 2,9% inferior al registrado en igual período del ciclo anterior, pese a que la producción de soja 2024/25 resultó aproximadamente 6% superior.
Menor disponibilidad de soja para procesar
Uno de los factores centrales detrás de la desaceleración es la menor participación de soja importada dentro del esquema industrial. Si bien esta situación contribuye a sostener los precios del poroto en el mercado local, también reduce la disponibilidad de materia prima para las plantas de procesamiento.
En los primeros diez meses de la campaña, la soja importada representó el 9,5% del total molido, claramente por debajo del 14,4% registrado el año anterior. Durante enero ingresaron al país 33.972 toneladas bajo el régimen de admisión temporaria, provenientes principalmente de Paraguay.

Exportar poroto gana terreno frente al crushing
A la menor oferta disponible se suma un cambio en la dinámica comercial. Factores geopolíticos y una mayor rentabilidad en la exportación de soja sin procesar impulsaron los embarques de poroto, restando volumen a la industria aceitera local.
Las Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE) de soja 2024/25 alcanzaron 12,1 millones de toneladas, muy por encima de los 4,68 millones registrados en la campaña anterior, reflejando el fuerte crecimiento de este canal comercial.
Expectativas de recuperación hacia la nueva cosecha
El sector comenzó a mostrar señales de recomposición durante febrero gracias al ingreso de soja paraguaya, tendencia que podría continuar en marzo hasta la llegada de la nueva cosecha argentina prevista para abril, momento en el que se espera una mayor disponibilidad de mercadería.
Mientras tanto, los precios locales del poroto se mantienen firmes impulsados por la demanda industrial, que busca capturar los buenos valores internacionales de la harina y el aceite de soja. Sin embargo, los mercados a futuro anticipan una presión bajista asociada al aumento de oferta que llegaría con el avance de la cosecha.
