Con el 96,2 % del área ya implantada, la siembra de soja está a punto de concluir, aunque las lluvias irregulares frenan el avance en el norte y complican la condición hídrica en zonas clave. Además, comienzan a aparecer focos de arañuela roja que obligan a extremar los controles.
La campaña sojera avanza hacia su tramo definitivo. Tras un progreso semanal de 2,3 puntos porcentuales, la siembra alcanzó el 96,2 % del área prevista a nivel nacional. Sin embargo, el cierre de las labores no es uniforme: las precipitaciones continúan condicionando el ritmo de implantación en el norte del área agrícola, donde todavía quedan lotes por completar.
El escenario hídrico muestra señales de deterioro. La proporción de suelos con condición Adecuada/Óptima cayó 7 puntos porcentuales, principalmente por la falta de humedad en el sur de Córdoba y en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Esta situación comienza a reflejarse también en el estado general de los cultivos, ya que la condición Normal/Excelente registró una baja de 10 puntos porcentuales en comparación con el informe previo.
A esto se suma que el 15 % de la soja de primera ya ingresó en su período crítico, sobre todo en ambos núcleos productivos. Allí, la evolución de los lotes dependerá en gran medida de que se concreten nuevas lluvias en el corto plazo, fundamentales para sostener el potencial de rinde.

En paralelo, la ausencia de precipitaciones durante varios días consecutivos favoreció la aparición de focos de arañuela roja (Tetranychus urticae) en distintos lotes. La detección temprana y la rápida aplicación de los tratamientos correspondientes resultan claves para evitar daños mayores en el cultivo, especialmente en un contexto de estrés hídrico.
En cuanto a la soja de segunda, los planteos más adelantados comienzan a mostrar dificultades para lograr el cierre del entresurco, una señal de que el crecimiento vegetativo está siendo limitado por la disponibilidad de agua.
Con la siembra prácticamente finalizada, la campaña ingresa en una etapa donde la atención se traslada de las sembradoras al monitoreo fino de los cultivos. La evolución climática de las próximas semanas y el control sanitario serán determinantes para definir el rumbo productivo de la soja 2025/26.
