La Bolsa de Comercio de Rosario corrigió nuevamente al alza su estimación para la campaña 2025/26 de maíz y llevó la producción a un récord histórico de 62 millones de toneladas. El mayor volumen se explica por una expansión de la superficie sembrada y consolida exportaciones por 41 millones de toneladas, con ingresos cercanos a los US$ 8.400 millones.
El maíz argentino sigue batiendo marcas. A la proyección récord anunciada semanas atrás, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sumó una nueva corrección positiva que eleva la producción estimada para la campaña 2025/26 hasta los 62 millones de toneladas, un millón más que en su cálculo previo y el mayor registro histórico para el cultivo.
Este volumen adicional no solo refuerza el liderazgo del maíz dentro del complejo agroexportador, sino que también impacta directamente en el comercio exterior. Según la BCR, las exportaciones alcanzarían las 41 millones de toneladas, generando ingresos por aproximadamente US$ 8.400 millones, un aporte clave para la economía argentina.
En comparación con la campaña 2024/25, cuya comercialización finaliza en febrero, la mejora es contundente: se proyectan 12 millones de toneladas más de producción, 11 millones de toneladas adicionales exportadas y un incremento de US$ 2.150 millones en el valor de las ventas externas. En el ciclo que está terminando, la producción fue de 50 millones de toneladas, con exportaciones por 30 millones y un ingreso cercano a los US$ 6.250 millones.
La explicación principal de este salto productivo está en la mayor superficie sembrada con maíz. La BCR calcula ahora un área total de 9,75 millones de hectáreas, de las cuales 8,05 millones ingresarían al circuito comercial como grano. Esta expansión permite sostener un volumen elevado aun cuando, en algunas regiones, las expectativas de rinde debieron moderarse por factores climáticos.
El informe advierte que el escenario productivo cambió en las últimas semanas. Las imágenes de anomalías en las reservas de agua en los suelos muestran un deterioro rápido en el centro y sur de la región pampeana, tras un período favorable. Desde fines de diciembre, las lluvias se concentraron en el norte del país, mientras que un sistema de alta presión limitó el ingreso de humedad en el núcleo agrícola, generando estrés hídrico en momentos críticos del cultivo.
Aunque el inicio de 2026 trajo un alivio térmico y algunas lluvias aisladas, la Bolsa considera que aún son insuficientes para revertir la situación. Esto impactó directamente en las expectativas de rindes de los maíces tempranos, que atravesaron el período de llenado de granos con limitaciones de agua y estrés térmico.
“Hay una sensación de que el maíz temprano se pinchó y perdió potencial en el llenado”, señalan los técnicos, que estiman posibles recortes de entre 10 y 20% en los rindes, dependiendo de la evolución climática de las próximas semanas.
A pesar de este contexto, la región núcleo sigue mostrando desempeños destacados, aunque con necesidad urgente de precipitaciones. Santa Fe lidera el rinde promedio nacional con 90,4 quintales por hectárea, seguida por Córdoba con 88,2 qq/ha y Buenos Aires con 78,1 qq/ha, todos valores superiores a los del ciclo anterior.
El panorama es aún más alentador en el centro norte y norte del país para los maíces tardíos. Tras varios años de sequía, provincias como Chaco y Santiago del Estero presentan excelentes perspectivas, con buena disponibilidad hídrica que favorece la implantación y el desarrollo inicial de los cultivos. No obstante, la preocupación sanitaria se centra en la chicharrita del maíz, ya que la baja cantidad de heladas en 2025 eleva el riesgo de proliferación del insecto. La BCR destaca, sin embargo, que los productores llegan mejor preparados, con materiales más resistentes y esquemas de monitoreo más intensivos.

En cuanto al resto de los cultivos, la entidad informó que la siembra de soja finalizó y se mantiene la intención de 16,4 millones de hectáreas. Aunque el estrés hídrico comenzó a impactar en el centro y sur de la región pampeana, los pronósticos de lluvias permitirían recuperar la condición de los lotes y sostener un escenario productivo favorable.
Para el trigo no hubo modificaciones: la cosecha está prácticamente concluida y se confirman los números récord, con 27,7 millones de toneladas y un rinde nacional histórico de 41 quintales por hectárea, aun considerando pérdidas por excesos hídricos.
De esta manera, la campaña 2025/26 se consolida como un ciclo excepcional para el maíz, con una producción que sigue creciendo incluso en un contexto climático desafiante y que refuerza su papel estratégico dentro del esquema exportador argentino.
