Un documento del Comité de Asuntos Agrarios del CARI recomendó al Gobierno avanzar en una transformación integral del INTA, con menos estructura territorial y más foco en inteligencia artificial, ciencia de datos y tecnologías de frontera. Plantean que la “motosierra” es inevitable y que la única salida es una reinvención total del organismo.
A pocos días de que el Consejo Directivo del INTA vuelva a tratar la agenda de reformas impulsada por el Gobierno nacional, un grupo de especialistas del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) presentó una propuesta concreta para reconfigurar el organismo. El documento ya fue acercado a las autoridades y busca ofrecer una alternativa que evite el “desmantelamiento” de la institución.
Del INTA territorial a un INTA tecnológico
La idea central es abandonar una estructura “rígida y territorial” para pasar a una organización ágil, enfocada en la frontera tecnológica. Según el texto, el INTA debe convertirse en un nodo estratégico de innovación, apoyado en:
- Inteligencia Artificial (IA)
- Ciencia de datos
- Sensores y tecnologías satelitales
- Modelos predictivos
El objetivo es concentrar recursos en áreas donde la competitividad y la sustentabilidad dependen directamente del conocimiento científico.
Menos dispersión y más foco estratégico
Los autores sostienen que la multiplicación de programas con bajo impacto regional debilitó la capacidad de acción del INTA. Proponen que los Programas Nacionales estratégicos reemplacen a los proyectos regionales tradicionales, para evitar la dispersión de recursos y maximizar el impacto.
Reforma del personal y nuevos perfiles técnicos
El documento recomienda una rápida selección de recursos humanos dispuestos a reconvertirse y la formación de nuevos cuadros técnicos especializados en tecnologías de frontera. La apuesta es construir un INTA con menos estructura burocrática y más capacidad de adaptación al cambio tecnológico.
El punto más polémico: la extensión rural
Uno de los ejes más sensibles es la propuesta de reestructurar la red de extensión:
- Racionalizar las Estaciones Experimentales según criterios productivos y ecosistémicos.
- “Virtualmente eliminar” las Agencias de Extensión en la Región Pampeana.
- Reducirlas de manera significativa en el resto del país.
- Transferir algunas a las provincias que estén dispuestas a financiarlas.
Según el CARI, estas estructuras se volvieron rígidas, burocráticas y con escasa capacidad de reacción frente a la velocidad de los cambios tecnológicos del agro.
Un nuevo mandato para el INTA
La reforma apunta a redefinir el rol del organismo como proveedor de bienes públicos estratégicos, centrado en:
- Excelencia científica
- Articulación con la frontera internacional del conocimiento
- Producción de información crítica para la toma de decisiones públicas y privadas
“Se propone sustituir estructuras estáticas por unidades funcionales flexibles, capaces de captar rápidamente las demandas del sector productivo”, señalan.

Un insumo para un debate inevitable
Desde el CARI aclaran que no se trata solo de recortar, sino de “revalorizar” la función pública del INTA mediante su modernización. El mensaje al Gobierno es claro: si la motosierra es un proceso inevitable, la única forma de preservar el rol estratégico del organismo es una transformación profunda.
El desafío, concluyen, es que el INTA deje de ser una proyección del pasado y se convierta en el motor de la innovación que el agro argentino necesita para competir en el siglo XXI.
