El agro argentino acelera como nunca antes. Con una oferta récord y una demanda internacional que no afloja, el primer trimestre de 2026 deja números que anticipan un año histórico para el sector: más exportaciones, mayor actividad en puertos y una logística al límite.
De acuerdo a estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, en los primeros tres meses del año se exportaron 29 millones de toneladas equivalentes de granos, considerando tanto embarques directos como productos industrializados. El dato no solo marca un récord para este período, sino que confirma el fuerte posicionamiento de Argentina en el mercado global.
Más producción, más presión sobre los precios
La campaña 2025/26 se encamina a un volumen total de 160 millones de toneladas, el más alto de la historia. Este salto en la oferta, combinado con el perfil exportador del país, está impactando directamente en los precios, especialmente en maíz y trigo, donde la competitividad argentina se ubica entre las más fuertes del mundo.
En este contexto, la demanda externa responde:
- El trigo ya acumula 8,8 Mt exportadas en el año (11,7 Mt en la campaña), duplicando el promedio reciente.
- La cebada alcanza 2,5 Mt, con un salto del 40% frente al promedio del último quinquenio.
- El maíz proyecta 5 Mt embarcadas solo en marzo, consolidando uno de los mejores arranques históricos.
- El sorgo también muestra dinamismo, con embarques un 30% superiores al año pasado.
El girasol rompe esquemas y la soja muestra otra dinámica
En el complejo oleaginoso, el girasol es la gran sorpresa. Con exportaciones que superan las 2 Mt equivalentes en el trimestre, multiplica por 3,7 el promedio de la última década, impulsado tanto por aceites como por una dinámica atípica de ventas de semilla.
La soja, en cambio, presenta un comportamiento más moderado en el inicio de año, con 7,3 Mt exportadas, levemente por debajo del promedio reciente. Sin embargo, el cierre de la campaña 2024/25 deja datos contundentes: las exportaciones alcanzarían 12,4 Mt, casi triplicando el ciclo previo.
El factor clave detrás de este salto fue la demanda de China, en el marco de tensiones comerciales con Estados Unidos, que reposicionaron a Argentina como proveedor estratégico.
Puertos al límite: suben las descargas y crece la presión logística
El ritmo exportador tiene un correlato directo en el movimiento interno. Las descargas en puertos y plantas ya superan las 21 Mt, un 22% más que el año pasado, según registros del sistema Stop.
En paralelo, las compras de granos en el mercado físico alcanzan las 52 Mt, con un crecimiento del 46% interanual. Este combo —más producción y más demanda— genera tensiones logísticas y comienza a reflejarse en descuentos sobre los precios disponibles para entrega inmediata.

Menos stock y más dependencia externa en soja
La campaña 2024/25 de soja cierra con una fuerte absorción interna y externa, alcanzando 54,1 Mt entre exportaciones y procesamiento. Esto deja stocks finales en apenas 3,8 Mt, uno de los niveles más bajos de la última década.
En este escenario, la industria ya se posiciona para la nueva campaña con una estrategia clara: sostener el ritmo de molienda, incluso recurriendo a materia prima importada.
Paraguay aparece como un socio clave. Con una cosecha estimada en más de 11,5 Mt, se proyecta que Argentina importará alrededor de 1,4 Mt de soja en el primer trimestre, asegurando abastecimiento para las plantas de crushing.
Energía, guerra y biocombustibles: el nuevo factor que mueve precios
El conflicto en Medio Oriente suma un condimento extra al mercado. La suba del petróleo —con el WTI escalando hasta 47%— abre una ventana de oportunidad para los biocombustibles.
En Argentina, la Secretaría de Energía habilitó elevar el corte de etanol en naftas hasta el 15%, lo que podría incrementar el uso de maíz en unas 500 mil toneladas adicionales.
A nivel global, Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos avanzó en la misma dirección, consolidando el uso de E15. En ese país, el etanol ya explica más del 40% del consumo interno de maíz.
Este vínculo entre energía y agro también impulsa al aceite de soja, clave en la producción de biodiesel, y explica el reciente dinamismo de precios en mercados como Chicago.
