Se enciende la alerta en los tambos: un informe oficial advierte un fuerte deterioro en la relación insumo-producto

El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (Ocla) reconoció que la suba de los insumos y la lenta actualización del precio de la leche al productor están erosionando la rentabilidad del sector. La relación insumo-producto, que venía siendo favorable, comenzó a deteriorarse en los últimos meses de 2025 y encendió una señal de alerta para la actividad tambera.

La rentabilidad de los tambos argentinos atraviesa una etapa de creciente presión. Así lo refleja el último informe sobre Relaciones Insumo-Producto elaborado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (Ocla), que advierte un deterioro en el vínculo entre el precio que recibe el productor por la leche y los costos de los principales insumos utilizados en la actividad.

Durante buena parte de 2024 y 2025, la relación entre el maíz y la leche se mantuvo en niveles favorables, por encima de 2 a 1. Esto significaba que, con la venta de leche, el productor podía cubrir holgadamente el costo de uno de los insumos clave para la alimentación del rodeo. Sin embargo, en los últimos meses esa ecuación comenzó a cambiar: el encarecimiento del maíz y otros costos productivos avanzó más rápido que el precio de la leche, llevando la relación a niveles de equilibrio e incluso de pérdida de margen.

La situación se agrava al considerar el rol de la soja en la economía del tambo. Este cultivo impacta por partida doble: como insumo indirecto, a través del expeller utilizado en la alimentación, y como referencia central en los contratos de arrendamiento. Más del 50% de los campos tamberos son alquilados y una parte importante de esos contratos se fija en función del valor de la soja, por lo que cualquier suba en este grano repercute directamente sobre los costos de producción.

El informe también señala que otras variables que venían amortiguando el aumento de costos comenzaron a perder efecto. La vaquillona de reposición, que había mostrado una mejora en su equivalencia en litros de leche, revirtió su tendencia en los últimos meses, encareciendo nuevamente el recambio de vientres.

Algo similar ocurrió con el valor de la vaca de descarte. En un primer momento, su mejora de precio ayudó a compensar parte de los costos operativos, funcionando como un recupero indirecto para el productor. No obstante, esa ventaja también empezó a diluirse, reduciendo otro de los “colchones” financieros del sistema.

Este conjunto de indicadores confirma que la ecuación económica del tambo se está ajustando cada vez más. Mientras los insumos muestran subas constantes, el precio de la leche al productor se actualiza con mayor lentitud y no logra acompañar el ritmo de la inflación ni de los costos de producción.

Desde el Ocla advierten que esta tendencia, de no revertirse, puede tener consecuencias directas sobre el nivel de actividad, la inversión y la continuidad de muchos establecimientos. Para el productor, el escenario actual implica márgenes cada vez más estrechos y mayor vulnerabilidad financiera.

El informe fue elaborado a partir de precios de referencia del INTA Rafaela, la Cámara de Cereales de Rosario, la Cooperativa Guillermo Lehmann y distintos trabajos de márgenes desarrollados por especialistas del sector. Sus conclusiones refuerzan la necesidad de políticas específicas que apunten a sostener la competitividad y la viabilidad económica de la producción lechera en Argentina.