La Sociedad Rural Argentina advirtió que la próxima campaña de trigo enfrentará un fuerte incremento de costos, impulsado por la suba del gasoil y los fertilizantes en un contexto internacional tensionado. El impacto podría llegar hasta el 11% en regiones alejadas de los puertos.
La campaña fina 2026/27 comienza a delinearse con señales de alerta para los productores. Según estimaciones de la Sociedad Rural Argentina (SRA), el trigo enfrentará un incremento significativo en los costos de producción como consecuencia del encarecimiento de insumos clave, en un escenario global marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
De acuerdo con cálculos internos de la entidad —basados en la evolución reciente de precios al 25 de marzo—, los costos totales podrían aumentar un 9,5% en la zona núcleo y hasta un 11% en regiones más alejadas de los puertos, donde el peso del transporte es mayor.
Desde la SRA aclararon que se trata de estimaciones preliminares difundidas como advertencia, más que de un informe técnico formal. Sin embargo, reflejan una tendencia clara: el deterioro en la ecuación económica del trigo antes del inicio de la siembra.
El principal factor detrás de esta suba es el aumento del gasoil, que acumula un alza cercana al 22% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. Este insumo resulta determinante en la estructura de costos: representa alrededor del 15% del costo de cosecha y explica cerca del 33% del costo del transporte.
Como consecuencia directa, la cosecha ya muestra un encarecimiento estimado en 3,3%, mientras que los fletes registraron subas de entre 6% y 7%. El impacto se refleja en los valores concretos del transporte de granos: llevar producción a 300 kilómetros del puerto pasó de US$35 a 38 por tonelada, a 800 kilómetros de US$61 a 65, y a 1.100 kilómetros de US$70 a 75.

El segundo factor de presión son los fertilizantes, en particular la urea, que experimentó fuertes incrementos en las últimas semanas. Según la entidad, este insumo encareció los costos en unos 39 dólares por hectárea, lo que, sumado al impacto del gasoil, eleva el aumento total a aproximadamente 58 dólares por hectárea respecto de hace apenas dos meses.
El trigo aparece entre los cultivos más sensibles a esta dinámica. A diferencia de la soja, donde el costo logístico representa cerca del 11% del valor del grano, en trigo puede alcanzar hasta el 22%, lo que amplifica el efecto de la suba del transporte.
En este contexto, el aumento de costos plantea interrogantes sobre la rentabilidad del cultivo y las decisiones de siembra para la próxima campaña. Con márgenes cada vez más ajustados, el comportamiento de los precios internacionales y la evolución de los insumos serán claves para definir el nivel de inversión en trigo en los próximos meses.
