La campaña triguera vuelve a marcar un hito: con 6,7 millones de hectáreas sembradas y una producción estimada en 27,8 millones de toneladas, el trigo argentino alcanzó su mayor volumen histórico. Los rindes promedio también rompieron todos los registros y proyectan un fuerte impacto económico, exportador y fiscal para el próximo año.
La campaña de trigo cerró con números que confirman uno de los mejores ciclos productivos de la historia reciente. La superficie implantada alcanzó las 6,7 millones de hectáreas, lo que representa un incremento del 6,3 % respecto de la campaña anterior y un retorno al máximo de la serie PAS. Este crecimiento estuvo sostenido principalmente por las lluvias oportunas durante la ventana de siembra, que incentivaron la expansión del área, aunque en algunas zonas los anegamientos impidieron concretar los planes iniciales.
El principal dato que resume el éxito de la campaña es la producción nacional, estimada en 27,8 millones de toneladas. Este volumen no solo marca un nuevo récord, sino que supera al máximo previo en un 24,1 %. En términos interanuales, el crecimiento alcanza el 49,5 %, mientras que frente al promedio del último quinquenio el salto es del 63 %, consolidando al trigo como uno de los cultivos con mayor recuperación productiva.
A este resultado se suma un desempeño excepcional en los rindes. El promedio nacional fue de 43,5 quintales por hectárea, estableciendo también un nuevo máximo histórico. El rendimiento superó en un 25,4 % al récord anterior, en un 43,1 % al ciclo previo y en más del 50 % al promedio de las últimas cinco campañas.

Las regiones que más se destacaron fueron el NEA y el Centro-Norte de Córdoba, donde los rindes se ubicaron casi al doble de los valores promedio de la última década, con incrementos del 94,3 % y 91,2 % respectivamente, reflejando el impacto de las buenas condiciones climáticas y la mejora en los paquetes tecnológicos.
Con este fuerte salto productivo, el complejo triguero proyecta un impacto económico de gran magnitud. Para 2026, se espera que el aporte económico crezca un 35,8 % en comparación con el año anterior, alcanzando los USD 3.900 millones.
En el frente externo, las exportaciones de trigo también mostrarían un importante avance. Se proyecta una suba del 25,5 % en los despachos al exterior, lo que generaría ingresos por USD 3.702 millones, fortaleciendo el rol del cereal como generador de divisas para el país.
Además, el buen desempeño de la cadena triguera tendría un efecto directo en la recaudación fiscal. Según las estimaciones, el aporte impositivo alcanzaría los USD 946 millones, lo que implica un incremento del 23 % interanual.
De esta manera, el trigo no solo consolida un récord productivo, sino que se posiciona como uno de los principales motores económicos del sector agroindustrial, con impacto directo en la generación de divisas, empleo y recursos fiscales para el país.
